No volveremos a la normalidad

Probablemente para esta fecha, tus actividades ya volvieron a lo que eran antes de los sismos de septiembre. Probablemente, tu ser sicológico y emocional aún están sanando. Posiblemente, sigues buscando la forma de apoyar a los mexicanos afectados.

Durante los días siguientes al 19S, la sociedad civil de México sufrió un despertar que la llevó a la acción coordinada hacia lo que todos entendíamos como un bien común y urgente. Una acción que no requería ninguna iniciativa de un gobierno, medio de comunicación o líder de opinión. Una acción eficaz y autocontrolada que eliminó los rumores y las falsas noticias, creando aplicaciones para verificar las solicitudes y otros mecanismos de autogestión. La urgencia eliminó la desconfianza y permitió trabajar en conjunto entre grupos generacionales o sociales. Muchas barreras que típicamente ponemos para no hacer nada, cayeron también con el sismo.

Este despertar es un cambio importantísimo. Quizás porque vivimos aquí no lo valoremos tanto, pero visto desde fuera, es la única esperanza de un cambio político en México. La sociedad civil se ha salido de la jaula, por un momento. No sabemos, y depende de nosotros, cuánto durará así. Pero ha percibido el poder que ha tomado para sí.

Por eso, es importante para los mexicanos no volver a la normalidad. Porque lo normal era normal por habitual, pero al mismo tiempo era antinatural, por apático, individualista y egoísta. No es normal para un humano vivir como vivíamos antes de los sismos. No es normal la apatía para ayudar, en un país en que la mitad de su población es pobre.

Es importante que los grupos que comenzaron a actuar se mantengan activos por aquello que libremente determinen es el bien de la comunidad, definido y liderado por ellos solamente. Por unos días no importaron las barreras a las que hacía mención: desde tener muchas ocupaciones, ayuda a quien no piense políticamente como nosotros, si está cerca o lejos, etcétera. Por unos días, la prioridad era actuar y apoyar. El resultado fue un exceso de ayuda tan único, tan original, que llamó la atención globalmente. Un locutor argentino dijo que hicimos arte con el apoyo.

Ese mismo esfuerzo puede sacarnos de donde estamos. Es posible que no lo hayamos detectado, por eso cumplo mi papel, al verlo, de hacerlo notar. Sin importar en qué se traduzca, las necesidades de nuestro país son enormes (y existen mucho antes que los sismos). Esta necesidad además de la reconstrucción justifica que los grupos de acción sigan laborando e integrando más personas. El que pone su energía para apoyar siempre recibe más de lo que da.

Hago también notar esto porque cuando hablamos de sustentabilidad, cambio climático y todas estas nociones, debemos destacar que sólo la consolidación de una sociedad que busque los mismos fines es el ingrediente necesario para transformarlo todo.

Sobre el autor

Mauricio Ramírez
Gerente de Sustentabilidad / Bovis PM
Representante de SUMe en la LEED International Roundtable.