Proyectos frigoríficos: la integración

En los últimos años, la necesidad de espacios, almacenes y centros de distribución frigoríficos se ha incrementado claramente en México y, con esto, la demanda de construcción especializada, con sistemas constructivos cuyo objetivo principal es asegurar la continuidad térmica eficiente.

Esto puede lograrse a través de un sistema de piso, muros y techo, cuya conductividad térmica minimice la ganancia de calor al operar y contribuya positivamente en el ahorro energético, además de todas las variables de seguridad, funcionalidad, inocuidad y arquitectónicas que implican en un sistema constructivo.

En la fase conceptual, esto parecería algo relativamente fácil de resolver mediante un sistema de, también, relativa simplicidad constructiva, pues a esto se agrega que en México se tienen al alcance materiales, accesorios, equipos y mano de obra, cuyas características cumplen con lo necesario para lograr una construcción versátil y térmicamente eficiente en sus distintas dimensiones. No obstante, la experiencia demuestra que estos proyectos presentan cierta complejidad al realizar la integración en todas sus fases de desarrollo.

Por integración se entiende el desarrollo de ingenierías, planos arquitectónicos, estudios preliminares, análisis de viabilidad y desarrollo de especialidades, según las necesidades específicas del proyecto, si bien las prioridades son ancladas sobre normativas y solicitudes ya definidas, pero que, desde luego, varían para cada proyecto.

Decisión de arranque

En la etapa de decisión es cuando generalmente inicia la complejidad para el propietario del futuro edificio. Cuando desea contratar a quien integrará todo en un solo proyecto y lo convertirá en un verdadero sistema integral eficiente, es común descubrir que el conocimiento y la experiencia necesarios no se encuentra en un solo lugar, mucho menos en una persona.

El propietario identifica que hay pocas empresas que pueden integrar un proyecto frigorífico con las competencias especializadas, cuyas ingenierías de valor optimicen cada sistema y componente en un solo modelo integral de construcción, a fin de que la óptima integración maximice la certidumbre del costo-beneficio de la inversión, el aprovechamiento sincronizado de los sistemas y la esperada eficiencia operativa de larga durabilidad y control.

Como solución a este escenario, el propietario o líder puede decidir integrarlo de forma independiente, solicitando, incluso, propuestas a los posibles constructores y preferencias que éstos tengan en relación con proyectos realizados con anterioridad. Como resultado, se obtienen diversas propuestas de distintos ofertantes para realizar un análisis comparativo, tratando de identificar el mejor proyecto, y cuyo costo-beneficio sea lo más cercano a sus necesidades reales.

Sin embargo, debido al tiempo disponible, frecuentemente se omiten muchos aspectos de las fases de integración y se obtiene un edificio que cumple de forma limitada sus necesidades y que, en muchas ocasiones, por la poca experiencia y conocimiento del propietario, ofrece relativa satisfacción. Así, el plan se convierte en una inadecuada herencia de deficiencias entre el operario y el usuario del edificio.

Existen, también, otras alternativas para dar solución a la integración del inmueble. Una de ellas consiste en contratar profesionales especializados y crear un equipo, cuya combinación de conocimiento, experiencia y habilidades permita desarrollar un proyecto acorde con la necesidad real del propietario; éste debe incluir las distintas disciplinas y los últimos avances tecnológicos en cada área, así como un costo de inversión económicamente viable. Este proceso podría ser una solución más apropiada a las intenciones y expectativas deseadas. Para ello, habrá que asegurarse de que se desarrolle un verdadero trabajo en equipo.

Actualmente, también es posible encontrar apoyo directo de distintos fabricantes nacionales e internacionales, así como de constructores, consultores y asesores que aportan valor a los proyectos. Este proceso podría ser una buena alternativa cuando el propietario tiene ya confianza en marcas, empresas o profesionales específicos, pues es un valor agregado otorgado por las compañías, cuyo interés generalmente es la especificación de su marca en el proyecto, la cual viene acompañada de una garantía y soporte de alta capacidad de respuesta.

Este tipo de procesos de integración vale la pena complementarlos con la experiencia de un coordinador de casa, cuyo trabajo será integrar y desarrollar el esfuerzo comparativo de las distintas ofertas y propuestas de valor recibidas, así como valorar el desempeño conjunto del sistema integral del edificio proyectado.

Cabe señalar que no hay receta perfecta que resuelva de forma mágica las necesidades de cada empresa; pero, en la medida en que se puedan identificar la necesidad real, el objetivo y los recursos, incluyendo el tiempo con que se cuenta, se tomarán mejores decisiones para determinar la forma de integrar el proyecto.

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Participantes del proyecto de integración

Si se aprovecha la participación de la mayoría de los profesionales, especialistas, constructores, consultores normativos, personal de mantenimiento, usuarios y si ya se cuenta con edificios frigoríficos propios construidos en el pasado, se contará con información valiosa para idear el mejor proceso de integración.

No pasará mucho tiempo en que la mayoría de los proyectos frigoríficos se desarrollen mediante un proceso de generación y gestión de datos del edificio durante su ciclo de vida, como el modelado de información de construcción (Building Information Modeling), el cual brinda una nueva forma de trabajar, pues involucra la creación y la utilización de información coordinada y coherente, que permite tomar decisiones más rápidamente, mejor documentadas y ofrece la capacidad de predecir el funcionamiento de un edificio en el mundo real antes de construirlo.

Con ello es posible crear diseños sostenibles, mejorar la eficiencia, permitir nuevas maneras de trabajar, convirtiendo la planeación, el diseño, la construcción y la administración en un solo conjunto de acción, desde la concepción de un proyecto hasta su operación, proporcionando distintos beneficios de valor agregado en distintas categorías. Cabe puntualizar que el BIM no se considera un software, y que es mejor definido como una metodología de trabajo integrada, compuesta por múltiples herramientas basadas en tecnologías de la información.

En la era de la información, integrar un proyecto, y en específico un proyecto de construcción con procesos y áreas de temperatura controlada, como almacenes o plantas frigoríficas, seguirá siendo un tema también de integración de conocimiento, experiencias, comportamientos históricos, innovación, colaboración y uso de la tecnología como palanca de todo esto. Así, se lograrán verdaderos edificios inteligentes en términos operativos y energéticos, así como edificaciones sostenibles en apego a necesidades y costos viables.

En la revista Mundo HVAC&R de septiembre, 2016, te mostramos las fases de un proyecto ejecutivo integral de construcción de áreas de proceso y frigoríficas.

Sobre el autor

Abraham Soto
Actualmente es Director Comercial & Desarrollo de Negocio en Grupo Multyconstrucciones. Es ingeniero civil de la Universidad Autónoma de Sinaloa, tiene una maestría en Dirección de Organizaciones del Conocimiento, y ha contribuido en logros importantes como el primer lugar nacional en ventas de panel prefabricado Mca. Multypanel en 2006. Se ha desempeñado como ingeniero en Diseño Estructural, Desarrollo de Proyectos de Construcción Térmica Prefabricada, Gerente de Compras, Gerente Comercial, Gerente General, Director Comercial & Desarrollo de Negocios, para empresas de construcción termo-metálica industrial para sectores alimentario, agroindustrial, comercial, institucional e industrial.

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