El cambio climático y la industria del aire acondicionado

En julio de este año, la venta de aires acondicionados en Gran Bretaña se multiplicó más de lo normal; algunos decían que cada 30 segundos se vendía uno. ¿La razón? Las altas temperaturas registradas ese mes no tenían precedentes. Se trata de récords que jamás deberían superarse.

Desde que han comenzado las mediciones de la temperatura del planeta, cada año éstas son rebasadas sistemáticamente. En junio, Hermosillo alcanzó los 48.8 grados, una cifra jamás registrada; India, por su parte, registró 51 grados en mayo.

¿Qué es lo que plantea el calentamiento global para esta industria, no sólo con las temperaturas actuales, sino con el constante aumento? En primera instancia, más venta de equipos de aire acondicionado o, por lo menos, en algunas ciudades, no en todas. En China, el incremento del uso de estos sistemas fue de 8 por ciento en 1990 a 70 en 2005.

También plantea un considerable incremento de la huella de carbono que deja esta industria, un tema considerado ya en las nuevas tecnologías de uso de refrigerantes más amables con el medioambiente y equipos cada vez más energéticamente eficientes. Al respecto de esta huella, ha habido declaraciones tremendistas, como la de John Kerry, secretario de Estado de Estados Unidos, respecto de la enmienda al Protocolo de Montreal, quien dijo que los refrigerantes y los aires acondicionados son más peligrosos que el ISIS.

Para restarle exageración a la declaración del diplomático, hay que decir que esta industria sí tiene una gran responsabilidad, incluso en aspectos insospechados, como el aumento de casi 2 grados por el uso de estos equipos en Phoenix, Arizona.

Agréguese este dato: cada año, las casas que usan sistemas de climatización emiten alrededor de 2 toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera, según el Departamento de Energía estadunidense.

El aire acondicionado es necesario en estos tiempos: sin él, mucha gente moriría por los choques de calor, las personas serían improductivas y otros etcéteras. Así que el reto se torna cada vez más complicado ante esta ecuación: a más calentamiento global, más uso de sistemas de climatización; a más uso de sistemas de climatización, más consumo de energía y polución. Entre 2007 y 2012, las emisiones globales de los HFC arrojados a la atmósfera fueron el doble. Un círculo vicioso.

De acuerdo con un estudio de Guus Velders, del Instituto Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente de Países Bajos, las emisiones de refrigerantes desde ahora hasta 2050 sumarán de 14 a 27 por ciento al aumento del calentamiento causado por las emisiones de dióxido de carbono.

Lucas Davis, economista de la Universidad de Berkley, asegura que nos estamos convirtiendo en el mundo del aire acondicionado. La energía necesaria para abastecer el mundo prefigurado por Davis nos coloca en una disyunción: si el cambio climático estimula el incremento de sistemas de climatización y, por tanto, la demanda energética y las emisiones de gases de efecto invernadero y otros perjudiciales para la capa de ozono, ¿cómo resolvemos la paradoja?

Aquella frase que soltó Woody Allen en la que dijo que si le daban a escoger entre Dios y aire acondicionado, elijaría lo segundo, no es tan empática como hace años.

Sobre el autor

Antonio Nieto
Director Editorial de Grupo Editorial Puntual Media

 

“En julio de este año, la venta de aires acondicionados en Gran Bretaña se multiplicó más de lo normal; algunos decían que cada 30 segundos se vendía uno”

Califica este artículo

Calificación del usuario: 3.25 ( 3 votes)
0

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada..Los campos marcados son obligatorios *

*