La energía térmica, un tema rezagado en México

Una de las grandes oportunidades en el sector energético nacional es el consumo de energía para generar calor, desde el calentamiento de agua a bajas temperaturas hasta el calor de procesos industriales; sin embargo, es un tema que se ha quedado rezagado y parecería menos importante que el consumo de electricidad o el de combustibles para transporte.

Cuando se piensa en calentar agua, o en calor de proceso, esto se relaciona con el uso de combustibles y calentadores, como calderas, hornos o cualquier instrumento que cumpla con el propósito de calentar, esterilizar, limpiar, secar o pasteurizar este líquido, lo cual resulta irrelevante hasta que se habla de costos y confiabilidad de la tecnología. Los sectores que demandan mayor energía para procesos térmicos son alimentos y bebidas, automotriz, plástico, textil y madera, sólo por citar algunos.

En México, no se tienen estadísticas referentes a la generación de calor, pero se puede hacer un dimensionamiento que nos ubique en el orden de magnitud que representa. El consumo energético total en 2014 fue de 4 mil 895 petajoules, de los cuales 47 % se destinó al transporte, 33 % a la industria y el restante al sector residencial, comercial y de servicios, de acuerdo con datos del Sistema de Información Energética, que se nutre de la “Encuesta sobre el Consumo de Energía en el Sector Industrial”, de la Sener.

De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Gasto en los Hogares del INEGI, en México el consumo energético doméstico se distribuye entre electricidad (52.4 %) y gas LP (47.6 %). El gas se utiliza principalmente para cocción de alimentos y agua caliente, mientras que la electricidad tiene un sinfín de aplicaciones.

El uso de energía en el sector industrial fue de 1 mil 568.44 petajoules en 2014, mostrando un incremento de 18.4 % en 10 años. El gas seco tuvo mayor participación, con 603 petajoules, seguido por la electricidad, con 548 petajoules, mientras que el bagazo de caña, el carbón, el coque de gas licuado, las gasolinas, las naftas, el diesel y el combustóleo aportan el resto.

Sólo por tratar de dimensionar la aplicación de estos combustibles para cuestiones térmicas, 74 % del uso industrial es para procesos de calor; de éste, 35 % se utiliza para alcanzar temperaturas menores a 500 °C, según datos de Potential for Solar Heat in Industrial Processes. Suponiendo que las cifras fueran similares en México, utilizamos 406 petajoules para procesos térmicos con temperaturas inferiores a 500 °C, cifra cercana al empleo de electricidad en la industria.

La energía solar ofrece una solución económica, rentable y con tecnología de confianza, en función de la temperatura que se desea alcanzar, como calentadores solares de agua, concentradores parabólicos (CPC), secadores solares, concentradores de canal parabólico, platos parabólicos y torres centrales. Un ejemplo comprobable de la aplicación de la tecnología es la instalación de 70 concentradores solares parabólicos lineales para aportación directa de calor en procesos de elaboración de derivados lácteos, en la planta de Nestlé, en Lagos de Moreno, Jalisco.

Dicho de otro modo, todavía hay muchos retos que superar para que la energía solar térmica sea una realidad generalizada en el país. La transición de tecnologías con fuentes convencionales a las de solar térmica requiere un trabajo arduo en materia de normatividad, formación de personal capacitado, financiamiento, políticas públicas y más. Al final del día, los beneficios económicos y la mitigación del impacto ambiental que se lograrían valen la pena.

Sobre el autor

Pablo Cuevas Sánchez
Egresado de Ingeniería Mecánica y en Sistemas Energéticos por la Universidad La Salle. Desde 2006, trabaja en temas de eficiencia energética y energía renovable, en proyectos como Prospectiva de Energía Renovable, Proyecto Piloto de Verificación de las Instalaciones de Calentadores Solares de Agua en el Programa Hipoteca Verde del Infonavit y Evaluación Económica y Ambiental de Escenarios a 2030 en el Sistema Energético Mexicano. Actualmente, es secretario de Capacitación de la ANES y presidente del Comité Técnico de Normalización Nacional para Energía Solar.