Certificación WELL: inversión en el mejor equipo de trabajo

Dentro de nuestra economía, el sector de la construcción es uno de los de mayor índice de crecimiento e innovación, especialmente en los últimos 10 años. Nuevos estándares se han creado e implementado con el propósito de diseñar, construir y operar edificios considerando un ciclo de vida sustentable, optimizando el uso de energía y materiales. Esto presenta un nuevo escenario en el que las prácticas de ingeniería y componentes constructivos se han adecuado y perfeccionado para eficientar los espacios y recursos disponibles.

Actualmente, obtener la certificación Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental (LEED, por sus siglas en inglés) en su última versión (v4) representa una exigencia mayor para todo el equipo de profesionales participantes dentro de los procesos de edificación. No obstante, el nuevo estándar denominado WELL Building, desarrollado por el International WELL Building Institute, plantea desafíos aún más audaces para las futuras construcciones.

La certificación WELL es un sistema de clase mundial para medir, certificar y monitorear el rendimiento de prestaciones en las edificaciones que apoyan la salud, la productividad, el bienestar y el confort combinando las mejores prácticas en siete conceptos: aire, agua, nutrición, iluminación, bienestar físico, confort y mente.

En términos amplios, LEED se enfoca principalmente en optimizar las cantidades, mientras que WELL apuesta por mejorar las calidades.

Hasta el 10 de junio del año en curso, a nivel global ya sumaban 169 los proyectos registrados y en proceso para obtener esta innovadora certificación; de éstos, 61 pertenecen a proyectos piloto y los 108 restantes persiguen la certificación WELL versión 1.0. En México, hay sólo dos proyectos registrados.

El reto de la nueva Certificación WELL no es menor. Tomemos como ejemplo las oficinas regionales de la empresa consultora líder y pionera en edificación sustentable Bioconstrucción y Energía Alternativa (BEA), localizadas en Monterrey, Nuevo León. Estas oficinas están ya registradas y en búsqueda de la ambiciosa certificación WELL. Aun para las referidas oficinas de BEA, únicas en América Latina con dos certificaciones LEED Nivel Platino, el camino no es sencillo.

Si bien, LEED y WELL coinciden en ciertos créditos y exigencias particulares (dado que, la primera aborda el bienestar, salud y productividad a través de la calidad del ambiente en interiores, y la segunda profundiza más en estos conceptos dentro de la experiencia del ocupante), los requerimientos añadidos de la certificación WELL han representado esfuerzos escalados para el equipo de proyecto BEA.

Como prueba de lo anterior, dentro de los requisitos para cumplimiento con la calidad aceptable del aire en interiores, nuestro equipo de profesionales especializados en HVAC (entre los que se encuentran los primeros profesionales acreditados WELL del mundo), ha recurrido a escrupulosos cálculos con base en el tiempo de ocupación de los colaboradores, a la instalación de filtros de aire MERV13, que purifican la mayor cantidad de contaminantes del exterior, entre otras estrategias más que suponen arrestos adicionales para un edificio que ya posee un rendimiento ambiental muy superior al convencional.

Desde la voz de la experiencia, puede afirmarse que la certificación WELL exige acciones específicas que derivan en un ambiente de trabajo más relajado, con usuarios más felices, con menor ausentismo y mayor lealtad hacia la empresa. En breve, es una sana inversión para lograr mayor rentabilidad y productividad.

Dado que WELL es de creación reciente, su aplicación práctica en nuestro país cuenta con muy pocos ejemplos a la fecha. Con seguridad, al observar y acreditar los primeros resultados, este sistema será adoptado por las innumerables empresas líderes en el país que apuestan por invertir en el bienestar de sus colaboradores y en acciones congruentes de responsabilidad social.

Sobre el autor

César Ulises Treviño
Ingeniero Civil por el Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México, y Máster en Gestión de la Construcción por la Universidad de Newcastle, Inglaterra. Fue Consultor en el Instituto Noruego de Investigación para la Construcción, así como director General Adjunto de la Agencia de Construcción del Metro de 1997 a 2000. Es pionero y promotor de la edificación sustentable en México. Primer profesional acreditado LEED AP y LEED Fellow. Gestor de los primeros proyectos certificados LEED-NC Oro y Platino en América Latina. Presidente fundador del México Green Building Council, secretario General y Tesorero del Consejo Mundial de Edificación Sustentable (World Green Building Council). Actualmente, es director General de Bioconstrucción y Energía Alternativa, S.A. de C.V., empresa de consultoría especializada líder en Latinoamérica para certificación LEED y el desarrollo de proyectos inmobiliarios sustentables.