Proyecto de refrigeración monumental

La refrigeración de productos alimenticios es una necesidad que ha crecido gracias a la demanda del mercado y la Ciudad de México no es excepción a esta tendencia. El crecimiento de centros de distribución es una constante que no sólo está generando garantías en los productos que se comercializan, sino proyectos de refrigeración cada vez más retadores

Eréndira Reyes/ Fotografía: cortesía de Bohn

Recientemente, Bohn de México fabricó un magno sistema de refrigeración, que no sólo destaca por su tamaño, sino por toda la ingeniería que está detrás del proyecto, la cual es digna de replicarse en otro tipo de instalación.

Esta máquina fue construida con el objetivo de mantener en óptimas condiciones un total de 16 mil de toneladas, de las cuales, 90 por ciento estará en estado de congelación, mientras que 10 por ciento se mantendrá en refrigeración. Sin embargo, estas cifras no podrían ser posibles sin el trabajo conjunto que se llevó a cabo.

Como contexto, la empresa Ecofrío solicitó, en octubre del año pasado, el desarrollo de un centro de distribución con características de refrigeración muy superiores, por lo que se contrató a la empresa Blue Sky Refrigeration para ejecutar el proyecto y así definir el diseño y el tipo de equipos que se instalarían en éste.

La solución derivó en un sistema de refrigeración en paralelo, con compresores Bitzer tipo tornillo para la aplicación del ciento por ciento de la capacidad térmica del centro de distribución. Jorge Tejeda, director General para Blue Sky Refrigeration, comenta que el proyecto representó un gran reto para su empresa y que el resultado puede significar haber construido el equipo más grande de este tipo a nivel mundial.

Ecofrío nos pidió construir y diseñar un centro de distribución en sus diferentes áreas, como son los sistemas de almacenaje, refrigeración, congelación, aislamientos térmicos, el proyecto estructural y el proyecto eléctrico. Posterior a la realización del diseño, nosotros le solicitamos a Bohn que ejecutara el plan y que se encargara de hacer toda la ingeniería de detalle, como es el cálculo y la selección de compresores, así como el cálculo de la ingeniería eléctrica y electrónica que tendría el producto final”: Jorge Tejeda

Bohn se encargó de recibir el proyecto en su planta de Mérida, e ideó el diseño de un rack de 17 metros de largo, por 2.45 metros de ancho y 2.65 metros de alto, el cual exigió que la planta de fabricación se dedicará por completo a realizarlo, pues se estableció una meta de entrega muy corta: tres meses. Luis Gerard, presidente de Bohn, comenta que la empresa está lista para dar servicio a las grandes bodegas refrigeradas.

Ya contamos con la tecnología más avanzada en freón y por supuesto tenemos la tecnología para hacer proyectos combinados de freón con CO2 o amoniaco”: Luis Gerard

Miguel Villalobos, director General para Bitzer de México, fue uno de los involucrados en esta aventura, pues la compañía que representa se encargó de solicitar los 13 compresores que tiene el equipo.

Son nueve compresores de doble tornillo con 160 caballos de fuerza y cuatro compresores de doble tornillo con 90 caballos de fuerza, los cuales tuvieron que ser importados directamente de Alemania en un tiempo récord, pues se tenía que sacar adelante el proyecto”: Miguel Villalobos

Una de las ventajas que tiene este equipo es que se puede modular su operación, según la necesidad térmica que se requiera. Por lo que se puede utilizar una carga parcial, u operar en su totalidad, esto hace que se desgaste menos el equipo y no se requiera energía de forma innecesaria.

Con proyectos de esta magnitud demostramos la calidad de equipos que podemos realizar gracias a la dinámica One Team que tenemos”: Armando Schiavon, VP Operaciones de Bohn

Ahora bien, el ingeniero Eduardo Morás, gerente de la planta Mérida para Bohn de México, indica que este proyecto no sólo destacó por su tamaño, sino por el compromiso que permeó en los trabajadores de la compañía.

El proceso de construcción inició en diciembre de 2015, y para tener una idea de la grandeza del equipo, puedo decir que sólo el chasis que soporta la instalación pesa cinco toneladas, mientras que en tuberías se tuvieron que utilizar tres toneladas de acero. Además, esta máquina requirió de la participación de toda la gente operativa en planta, pues se trató de un proyecto que normalmente se hace en cinco meses y éste se logró en sólo tres”: Eduardo Morás

Por otro lado, Eloy Espinosa, director de ingeniería para Bohn de México, comenta que les tomó mes y medio desarrollar todas las especificaciones del equipo. Posterior a este desarrollo, se tuvo que pensar en la entrega del mismo, pues tenía que trasladarse de Mérida, Yucatán, hasta Tepotzotlán, Estado de México: casi mil quinientos kilómetros de distancia.

Los límites que nos dieron en la fabricación de este equipo fue, en primer lugar, la dimensión y el peso, pues tenía que poder transportarse por medio del camión más grande que lográramos conseguir, además de que se tenía que poder manipular dentro de la planta”: Eloy Espinosa

El resultado fue un equipo de 28 toneladas que, según estándares de varios especialistas consultados, lo coloca como un equipo único en su tipo, el cual fue ideado, desarrollado y fabricado por ingeniería mexicana.