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Agotamiento inusual del ozono en el Ártico

Científicos del Centro Aeroespacial Alemán (DLR) descubrieron un fuerte agotamiento inusual del ozono en las regiones polares del norte. Esto luego de verificar datos del instrumento Tropomi, instalado en el satélite Coper-nicus Sentinel-5P que se dedica a monitorear la atmósfera. En tanto Tropomi, mide la cantidad de gases traza y aerosoles que afectan el aire del planeta

Fotografía superior: El satélite Sentinel-5P proporciona datos para pronosticar y monitorear la calidad del aire en el mundo

Científicos del Centro Aeroespacial Alemán (DLR) descubrieron un fuerte agotamiento inusual del ozono en las regiones polares del norte. Esto luego de verificar datos del instrumento Tropomi, instalado en el satélite Coper-nicus Sentinel-5P que se dedica a monitorear la atmósfera. En tanto Tropomi, mide la cantidad de gases traza y aerosoles que afectan el aire del planeta.

El agujero de ozono es impulsado por temperaturas extremadamente frías (por debajo de -80 °C), luz solar, campos de viento y sustancias como los CFC.

Diego Loyola, científico del DLR, comentó que el agujero de ozono observado este año en el Ártico tiene una ex-tensión máxima de menos de 1 millón de kilómetros cuadrados. “Esto es pequeño en comparación con el agujero antártico, que puede alcanzar un tamaño de alrededor de 20 a 25 millones de kilómetros cuadrados con una duración normal de alrededor de 3 a 4 meses”.

Al final del invierno polar, la primera luz solar sobre el Polo Norte inició este agotamiento de ozono inusualmente fuerte, causando la formación del agujero, el cual aún es pequeño en comparación con el del hemisferio sur.

Al respecto, Loyola señaló que “desde el 14 de marzo, las columnas de ozono sobre el Ártico han disminuido a lo que normalmente se considera ‘niveles de agujeros de ozono’, que son menos de 220 unidades Dobson.”

Datos de la Evaluación científica de 2018 del agotamiento del ozono demostraron que la capa de ozono en partes de la estratosfera se ha recuperado a una tasa de 1-3 por ciento por década desde el 2000. Teniendo en cuenta esta información, se proyecta que el hemisferio norte y el ozono de latitud media se recuperen alrededor de 2030, el hemisferio sur en 2050 y las regiones polares para 2060.

Las próximas misiones Copernicus Sentinel-4 y Sentinel-5 del programa Copérnico de la UE monitorearán los gases traza clave de la calidad del aire, el ozono estratosférico y los aerosoles, con el fin de proporcionar información sobre la calidad del aire, la radiación solar y el monitoreo del clima.

Fuente: European Space Agency

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