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La arquitectura que viene

La actividad arquitectónica en México tiene un nuevo rostro, perfilado a partir de un firme concepto de sustentabilidad y basado en una ciencia de la construcción, que refleja nuevos caminos para el desarrollo urbano

Ámbar Herrera / Fotografías: Rubén Darío Betancourt

Hablar de arquitectura sustentable es enfrentarse a la dificultad de definir cuáles son los elementos necesarios para hacer de las edificaciones estructuras energéticamente más eficientes y amigables con su entorno. El funcionamiento óptimo de un edificio es resultado de la integración de un todo; involucra el diseño de la envolvente, la elección de los equipos, las decisiones de los habitantes, e incluso, la educación de los mismos para interactuar con los sistemas del inmueble.

La cuarta edición del Foro Internacional de Owens Corning (OC), “Innovations for Sustainable Living”, fue una muestra de los avances en materia de arquitectura sustentable en México, en el que diversos especialistas en el tema discutieron acerca del futuro de la industria de la edificación, así como de las innovaciones tecnológicas vinculadas a los sistemas de climatización.

¿Lo sustentable?

Hoy en día, el concepto de sustentabilidad es empleado de forma indiscriminada en muchos segmentos de la economía, las industrias HVACR y de la construcción entre ellas, pero poco se reflexiona acerca de su verdadero significado.

Lo sustentable en un edificio, en este sentido, refiere a una multiplicidad de aspectos; por ejemplo, “si tiene durabilidad, ofrece confort, es saludable, seguro y eficiente, energéticamente hablando”, dijo Marcus Bianchi, líder de Programas de Ciencias de la Construcción para OC, una compañía global especializada en la manufactura y comercialización de productos de aislamiento térmico y acústico para la construcción, en su mayoría de fibra de vidrio.

En entrevista con Mundo HVAC&R, agregó que estos aspectos se relacionan directamente con la variedad de particularidades que posee el país, sobre todo por su diversidad climatológica.

Interfaz: arquitectura e ingeniería

En la actualidad, existe una mayor conciencia sobre la importancia de conjugar la ingeniería mecánica y la parte técnica de la arquitectura. “Nosotros impulsamos la ciencia de la construcción con todo el mundo, OC actúa en 37 países, entonces, hay una integración de lo que hacemos en Estados Unidos, Canadá y Europa”, aseguró Bianchi.

Gracias a esta retroalimentación externa y a la aplicación de una “ciencia de la construcción local” se genera una comunicación de las ideas más efectiva, para adaptar los avances tecnológicos a los diseños arquitectónicos e impulsar proyectos más sostenibles e interesantes.

La ciencia de la construcción

La sustentabilidad de un inmueble depende de muchos factores, uno de los más importantes son los materiales que se emplean para su edificación, pues deben ser adecuados no sólo para el diseño, sino para la aplicación que se le dará al inmueble.

La ciencia de la construcción, en este sentido, se encarga de sustentar técnicamente el diseño de un proyecto. En nuestro país, las estructuras deben cumplir con una envolvente funcional, adaptable a las necesidades de cada región climática, pues se debe tomar en cuenta la parte del transporte de agua, calor, vapor, etcétera.

Para ello se realizan varias simulaciones:

  • Se calcula el ahorro que generará determinado aislante
  • Se verifica cómo se comporta el agua y vapor en diversas condiciones
  • En regiones frías, se ve la forma de evitar la condensación
  • Monitoreo del comportamiento y de la operación.

“Nuestro trabajo viene desde el entrenamiento, simulación, colaboración con la universidad y desarrollo de nuevas ideas para apoyar la construcción”, comentó el representante de OC. Estas pruebas sirven para determinar qué es lo que puede pasar con la edificación en relación con diversos factores externos, indica Bianchi.

Por ejemplo, un clima húmedo presenta desafíos, pues se debe pensar en el vapor interior generado por la construcción de una alberca, un sauna o la simple actividad de cocinar para, posteriormente, utilizar materiales que actúen como barreras y, en consecuencia, evitar la condensación.

Lo mismo sucede con estructuras ya existentes, erigidas en épocas en las que no había normas de construcción. En este supuesto, es necesario pensar qué va a pasar con el cambio de la envolvente; si se sustituye la impermeabilización o se adiciona aislante, o bien, si las pérdidas o ganancias de calor aumentan o disminuyen.

Envolvente y eficiencia energética

Eduardo del Muro, gerente de operaciones para el Departamento de Tecnología en Edificaciones de Underwriters Laboratories (UL), señaló que la eficiencia energética de los sistemas de aire acondicionado y calefacción está íntimamente ligada con la envolvente de las edificaciones. “Si esas envolventes son adecuadamente seleccionadas e instaladas, los sistemas de aire acondicionado van a utilizar de manera eficiente la energía eléctrica, no contribuyendo a la huella de carbono”, aseguró en entrevista para Mundo HVAC&R.

En ello coincidió Esteban Suárez, fundador del despacho BNKR Arquitectura, para quien “más allá de las tecnologías, se debe pensar en el uso de sistemas pasivos; es decir, en cómo aprovechar la orientación, el asolamiento, la ventilación cruzada, y todo eso que parece muy fácil, pero que los arquitectos no suelen usar”.

Agregó que debe pensar desde un frente más amplio, no sólo desde lo ambiental, sino lograr que se convierta en algo social, político y cultural, a fin de lograr una “sustentabilidad poligámica”.

Eduardo del Muro, gerente de operaciones para el Departamento de Tecnología en Edificaciones de Underwriters Laboratories

Una alternativa natural

Para otros expertos, el acento debe recaer en lograr un balance entre lo natural y lo urbano. Esta es la postura del arquitecto Fernando Ortiz, fundador de Verde Vertical, una empresa dedicada a instaurar jardines verticales en los muros de Ciudad de México, para resolver el problema de la falta de áreas verdes.

La Organización Mundial de la Salud recomienda nueve metros cuadrados de área verde por habitante; en el caso de la Ciudad de México, sólo se consideran 3.7, por lo que hay un déficit de 5.3 metros cuadrados. Debido a esto, los jardines verticales han tenido gran aceptación por parte de la sociedad y la industria.

Ortiz explicó que planearon utilizar los jardines verticales como purificadores interiores naturales, mas la iluminación interior no fue suficiente para el desarrollo del material vegetal: “Trabajamos con luz artificial, pero el consumo de las luces no lo hacía sustentable”, aseguró en entrevista para Mundo HVAC&R.

Asimismo, desarrollaron un sistema artificial con luces led, el cual emite la frecuencia de onda de luz exacta para producir la fotosíntesis; sin embargo, los colores fluorescentes no lo hicieron una opción viable para los interiores.

De igual modo, habló sobre el desarrollo de una tecnología que emplea el mismo modelo de los jardines verticales, adicionando un aislante que crea una diferencia de presión, un vacío que permite el flujo para que el aire sucio y caliente que pasa por el jardín, se limpie y, al mismo tiempo, se enfríe.

El arquitecto Ortiz añadió que “la naturaleza tiene una capacidad increíble de autobalancearse”, y que la arquitectura debería emularla, creando “edificios que funcionen de manera más orgánica” en términos de cómo se enfrían, calientan o iluminan. Esto a fin de lograr que su huella de carbono sea igual que la huella cero de la naturaleza.

El especialista en muros verdes, se mostró optimista, ya que, en un futuro cercano, se desarrollarán tecnologías más naturales que podrán cubrir las necesidades de enfriamiento y purificación interior.

Fernando Ortiz, arquitecto y fundador de Verde Vertical

Normatividad

La ciencia de la construcción sustentable también tiene que ver con la creación de códigos, normas y parámetros mínimos para desarrollar ambientes seguros y adecuados para vivir.  Por ello, diversas organizaciones colaboran mediante un tercero, a fin de corroborar el compromiso sustentable de las edificaciones, en cuanto a los procesos de reciclaje, ahorro energético y la reducción de emisiones de gases a la atmósfera.

Las normas y los estándares internacionales son importantes porque determinan las propiedades de los materiales en una edificación; por ejemplo, los mínimos necesarios de aislante de acuerdo con las zonas climáticas, algo que influye en aspectos como el consumo energético.

Respecto a esto, Marcus Bianchi precisó que “se está buscando un nivel de aislante más apropiado a las normas internacionales”, pues en muchas ocasiones se utilizan aislantes con un valor nominativo que no concuerda con la norma internacional. El objetivo es poder “cerrar esa diferencia” para lograr un menor consumo de energía y estancias más confortables para los usuarios.

Eduardo del Muro también fue tajante al decir que UL está en contra del “esquema autodeclaratorio”, con el cual muchos se atribuyen ser “sustentables” por cuenta propia. “Lo importante es que lo diga un tercero. Nosotros buscamos ser esa tercera entidad que corrobore el cumplimiento de los estándares”, remató.

Fernando Ortiz, a su vez, opinó que el país necesita políticas públicas más exigentes que obliguen a la industria a ser sustentable y quitar la errónea idea de que “ser sustentable es un lujo”.

En conclusión, los expertos concordaron en que arquitectos e ingenieros deben trabajar en conjunto para lograr desarrollos más sostenibles y eficientes desde la raíz.

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