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Hace 30 años….

Eran finales de los 80, la robótica sorprendía al mundo y nuestro robot AIKEN causaba sensación en las universidades del país. Hacía poco que los robots habían surgido de manera comercial y estaban tomado un lugar en la industria, laboratorios y aulas. Luego a principios de los 90, los sistemas Building Management Systems (BMS) y Energy Management Systems (EMS) hacen su aparición, contribuyendo a la automatización que controla las principales funciones de los edificios, mejorando el mantenimiento y reduciendo costos de operación, que al final se traducirían en ahorros de energía. Son los primeros esbozos de la sustentabilidad.

Poco después, a finales de los 90, la explosión de los celulares se manifiesta gracias a los enormes avances en miniaturización y comunicaciones. Luego, en el 2000, se tuvo que lidiar con el famoso Y2K, un cambio tecnológico que no estaba previsto en muchos de los sistemas digitales. Iniciamos el siglo XXI, principios de los 2000; el internet se expande rápidamente, el control distribuido es la novedad y los sistemas centralizados no son suficientes; las funciones y el procesamiento se reparten en diversos controles a lo largo de los edificios, escuelas, industrias, ciudades, etcétera.

A finales de la primera década del nuevo siglo, surge un nuevo aparato disruptivo: el iPhone, con el cual se inicia la etapa de los smartphones. Este cambio de paradigma hace posible tener a la mano cualquier información: noticias, internet, libros y, desde luego, el control y operación de equipos HVAC, la iluminación y cualquier sistema del inmueble. Arranca la segunda década con la comercialización seria de los Personal Digital Assistent (PDA) que en el pasado no habían sido tan exitosos; es 2010, pero nuevamente el iPad revoluciona al planeta y las tablets comienzan a venderse. La tecnología OLED y AMOLED transforma cualquier tipo de dispositivo asociado a una pantalla, incluyendo controles HVAC, termostatos, sensores de energía, instrumentos de medición, etcétera.

Luego, tan sólo en 2016 se crearon 16 zetabytes (16×1021) de información, lo que significa que el 90 por ciento de los datos mundiales han aparecido en el último par de años.

Estamos al final de la segunda década que culminará en el 2020, el Big Data y el Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) han proliferado en muchas industrias. Hoy cualquier dispositivo puede obtener y procesar cantidades masivas de datos y conectarse directamente a internet, logrando un análisis de los datos y una conectividad nunca antes vista. Esto permite también, la aparición de las smart cities, es decir, de infraestructura urbana y edificios inteligentes conectados entre sí para crear una eficiencia que afecta ya no sólo al inquilino, sino a la sociedad misma.

Por consiguiente, la Inteligencia Artificial (IA) se rebela como una de las grandes tendencias, con algoritmos más complejos; se logra la toma de decisiones “aprendidas” más apegadas al comportamiento del lugar donde se apliquen; termostatos que se adaptan a su entorno rápidamente; controles que adecuan sus funciones a la variabilidad del medioambiente; sensores que dan información más abundante y predictiva de su alrededor; BMS que se transforman en sistemas de gestión empresarial, cuya aplicación impacta directamente en la productividad del negocio gracias a su inteligencia asociada y el Building Analytics.

Si bien todo ello ha resuelto muchos problemas, también se han generado otros nuevos. Uno de ellos es el de la privacidad: ¿Hasta qué punto nuestros datos, imagen e identidad son privados y hasta donde un tercero puede acceder a ellos?  Y es ahí y ahora donde se libra una batalla legal a nivel mundial. Recuérdese el caso de Facebook y otros hackers, principalmente en el ámbito financiero. Entonces la protección de datos y la privacidad se vuelve un elemento vital de todo sistema. ¿Qué sucederá con todos los dispositivos HVAC-IoT y controles BMS?

El otro tema es la plasticidad. Ante tal escenario, surge un mundo disruptivo, en los que hay una vorágine de demandas de nuevos requerimientos, mayor eficiencia y tiempos de respuesta instantáneos. ¿Estamos los seres humanos preparados psicológica y emocionalmente para ello? ¿Podemos adaptarnos, asimilar y continuar a la velocidad que se exige? ¿Hasta qué punto la convergencia de tecnologías puede impactar un producto o un negocio, para bien o para mal?

Jorge Waldemar Sosa
Líder en productos y servicios para la industria de edificios inteligentes. Actualmente es consultor LEED GA, miembro del IMEI y provee asesoría, comisionamiento y supervisión en proyectos de ingeniería.

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