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The Construction Week Summit 2017

La industria está en una evolución constante a la par de la tecnología y los procesos de automatización. Esto presenta nuevos desafíos para los especialistas en edificación inteligente y sustentable, por lo que algunos de ellos formaron parte del programa de conferencias del Construction Week Summit 2017, en el marco de la edición de este año de Expo Cihac.

Las actividades del día dedicado a los retos, conflictos y soluciones arquitectónicas de las megalópolis iniciaron con un panel, para hablar acerca de eficiencia energética y edificios inteligentes. El objetivo fue mostrar las ventajas que representa desarrollar proyectos que, desde su origen están basados en la sostenibilidad, con plena consciencia de la integración y uso de soluciones que permitan optimizar el consumo de la energía en todos los aspectos posibles

En este encuentro, moderado por Luis Alberto Vega, presidente de SUMe participaron: Africa Rubio, directora Sustainability Services, Cushman & Wakefield; Salvador Rivas, director de s*arc: salvador rivas arquitectos, y Eduardo Zapiain, presidente de la Asociación Mexicana del Edificio Inteligente y Sustentable (IMEI).

Uno de los puntos de partida del panel fue la creciente demanda de edificaciones ya que, como puntualizó Luis Alberto Vega, “60 por ciento de los edificios que se requieren para 2050 no se han construido”, lo cual condujo a un replanteamiento de las condiciones propicias para que esta tarea se lleve a cabo, sin dejar de lado el mantenimiento de los inmuebles existentes en la actualidad, todo ello apegado a las normas locales para un futuro razonable en las ciudades.

En este contexto, enfatizó Africa Rubio, el punto de partida es la eficiencia de los recursos. “Un edificio inteligente brinda innovación y ahorros energéticos que, a su vez, se ven reflejados en ahorros monetarios. ¿Por qué? Porque la sustentabilidad es rentable, además de cumplir con su carácter ambiental y social, tiene un componente económico muy importante. Ser eficiente puede disminuir los costos de mantenimiento, a la par que aumenta la productividad y satisfacción del usuario final”.

Esto, agregó, marca la diferencia entre una edificación común y una inteligente. Al respecto, detalló el arquitecto Salvador Rivas, es necesario un trabajo multidiscipinario con miras a lograr que la industria de la construcción en el país y sus profesionales alcancen el nivel de competitividad que el mercado internacional exige. “Estamos cerca de ese objetivo. En México hay muchas oportunidades para el desarrollo de proyectos autosuficientes, con los que gana el inversionista, el usuario y la ciudad misma”, explicó Rivas.

Finalmente, afirmó el presidente del IMEI, la planeación es la etapa clave para la edificación inteligente, pues los resultados dependen desde la selección del terreno hasta la estructura del inmueble, a fin de lograr que sea seguro, confortable, flexible y en línea con el medioambiente. Así pues, las certificaciones con reconocimiento mundial son un compromiso para establecer estas bases.

“Si desde la fase de diseño estamos convencidos de estas metas, la inversión en un edificio inteligente es mejor aprovechada. No se puede tener eficiencia energética sin un sistema de automatización, por lo que la tecnología es la herramienta para lograrlo y esto también abre posibilidades para el reacondicionamiento de los inmuebles para volverlos inteligentes”, concluyó Eduardo Zapiain.

 

Irayda Rodríguez / Fotografía: Rubén Darío Betancourt

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