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Eficiencia y CAI: ¿hasta dónde pueden conjugarse?

Prácticamente se ha adoptado la dinámica de las grandes edificaciones, cuya proliferación ha acarreado dos preocupaciones: CAI y eficiencia energética

[dropcap]Q[/dropcap]ue un sistema de climatización haga más con menos energía vale mucho; casi tanto como tener un ambiente interior de buena calidad. Pero los caminos por los que se alcanza cada uno suelen ser divergentes, y pocas veces se logran ambos en los niveles deseados.

Por si fuera poco, la calidad ambiental interior (CAI) tiene aristas de sobra (los estudios más recientes demuestran que incluso barrer o usar limpiadores arroja compuestos orgánicos volátiles al aire), mientras que la eficiencia casi siempre acaba por imponerse, a despecho de la salud y el bienestar de los usuarios de edificios.

Como se trata de una constante que apremia, ASHRAE, Capítulo Ciudad de México, dedicó su curso técnico de septiembre al tema “Estándar ASHRAE 62.1-2013; Ventilación para Calidad Aceptable de Aire en Interiores”, impartido por Susanna Hanson, Principal Applications Engineer en Trane.

Las principales enfermedades y padecimientos respiratorios que pueden derivarse de una mala CAI fueron el primer aspecto abordado. La representante de la trasnacional explicó que los contaminantes dentro de un espacio pueden generarse de manera endógena o exógena, si bien ambas fuentes deben considerarse con igual detenimiento.

Más tarde, enfatizó las problemáticas vinculadas con el exceso de humedad en un espacio, principalmente cuando ésta causa condensación sobre muros y otras superficies, generando ecosistemas propicios para la proliferación de bacterias. Al mismo tiempo, se refirió a los distintos tipos de filtros y sus eficiencias, tanto como las configuraciones pertinentes para reducir la concentración de elementos nocivos en el ambiente.

Por abrumador que se vea este panorama, la ingeniera Hanson explicó que existe diversidad de sistemas que permiten regular los parámetros vinculados con la CAI, sin impactar negativamente en el consumo de energía de un edificio. Con mucho tino, recordó que, a pesar de lo abstracto que puede resultar la consecución de mayor o menor eficiencia o una mejor CAI, sus efectos negativos, tanto como los positivos, son tangibles y comprobables en la salud de los usuarios, en el primer caso, y en el bolsillo de los propietarios, en el segundo.

La experta de Trane recomendó prestar atención a las recomendaciones de los estándares de ASHRAE, sobre todo la versión 2016 del 62.1, enfocado en la CAI, cuyas exigencias sobre concentración de partículas dañinas se han vuelto más estrictas.

Pese a que, a la fecha, no existe una mezcla ideal entre eficiencia y CAI, la ingeniera Hanson recomendó evaluar todas las variables, tanto interiores como exteriores, para alcanzar una solución óptima que ofrezca beneficios en ambos sentidos.

Concluida la presentación, ante una audiencia de más de 100 personas, en la sesión de preguntas y respuestas, la arquitecta Miriam Ramírez inquirió sobre el uso de ozonificadores con fines de mejorar la CAI de un espacio, ante lo cual, el ingeniero Darío Ibagüengoitia, de Sustentabilidad para México (SUMe), señaló que estos sistemas son útiles para reducir la concentración de ciertos contaminantes.

Como colofón, el ingeniero Óscar García, presidente del Capítulo, entregó el tradicional reconocimiento a la expositora por su valiosa contribución y anunció los temas de las próximas sesiones.

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