Medioambiente Ser verde

La certificación está en el aire

Con excepción de EDGE, las certificaciones internacionales de edificios sustentables mantienen aún un estatus de aportación extra

[dropcap]E[/dropcap]l sistema Leadership in Energy and Environmental Design (LEED) surgió como una alternativa que ha logrado tener mucha popularidad y ha entregado buenos resultados; no obstante, la sociedad mexicana aún tiene opiniones encontradas sobre este esquema de certificación, ya que diversos especialistas han evaluado que Estados Unidos (país donde hay más edificios certificados con LEED) es uno de los países que aporta más emisiones de gases de efecto invernadero, por lo que el hecho de contar con una infraestructura sustentable parece una contradicción, pues la efectividad en la reducción de contaminantes no queda clara.

Este modo de vida insostenible ya había sido notado mucho antes del cambio climático por los países desarrollados. Incluso, en cierto momento de la década de 1980, a través de las declaraciones ambientales de producto (DAP), comenzaron a surgir edificios sustentables cuando nadie ubicaba a ciencia cierta lo que representaba la sustentabilidad en la construcción, y los efectos negativos de no tomar en cuenta prácticas más amigables.

Ante ello, hubo la determinación de generar esquematizaciones que correspondieran a estándares establecidos por diferentes organismos, y, en este sentido, hay varios más desarrollados. Entre estos se encuentran los siguientes:

LEED

Aunque LEED no fue el primer esquema de certificación que surgió en el mundo, en México ha tenido un gran impacto. De hecho, hasta la fecha hay 182 proyectos certificados, cuyos niveles de certificación son 45 a nivel Básico, 55 con categoría Plata, 64 con categoría Oro y 18 certificaciones Platino. Lo anterior, según el U.S. Green Building Council en el reporte de mercado que tiene del país. Todos juntos representan 2 millones 732 mil 327 m² de espacio sustentable, siendo el equivalente a 80 torres Taipei 101 (el edificio LEED más alto del mundo).

Del mismo modo, se destaca que hay otros 574 proyectos inscritos y en proceso de certificación, lo que representará otros 12 millones 795 mil 407 m² de edificios y espacios comprometidos con la certificación LEED.

Respecto a profesionales LEED, en el país hay 271 LEED Accredited Professional (LEED AP) y 308 LEED Green Associate (LEED GA), la diferencia entre ambas acreditaciones es que los GA atieden temas de sustentabilidad, mientras que los LEED AP cuentan con un profundo conocimiento no sólo en este rubro, sino en el proceso de certificación LEED y coordinación del equipo para efectuar de manera exitosa un proceso de certificación.

Ahora bien, LEED ya no es la única certificación disponible, pues hay varias cuyos mercados son diferentes y tienen otras prioridades que típicamente se complementan entre ellas.

EDGE

La Excellence in Design for Greater Efficiencies es una certificación creada por el International Finance Corporation (IFC), entidad perteneciente al World Bank Group. Para certificarse es necesario obtener un ahorro de 20 por ciento en el uso de energía, 20 en el uso de agua potable y 20 por ciento de energía incorporada en los materiales de construcción.

Esto se hace posible por medio de una herramienta en línea de consulta gratuita, en ésta se seleccionan las medidas o ecotecnias de una lista preestablecida, la cual tiene una gran base de datos mundiales y calcula en instantes la reducción de gases de efecto invernadero, tiempo de retorno de inversión, costo promedio de energía mensual, volumen promedio de agua usado al mes e incremento del monto de la inversión.

El acceso a este método de certificación sólo se encuentra disponible en países en vías de desarrollo y economías emergentes, volviéndola una buena opción para México. Los datos detrás de los cálculos son locales, es decir, los costos de la energía y medidas tomadas por EDGE son de la localidad donde se está ejecutando el proyecto. Una vez que se ha usado la herramienta en línea y se han obtenido las reducciones en energía, agua y energía incorporada, se puede optar por un proceso de certificación a través del apoyo de un auditor EDGE, pues estos profesionales han demostrado conocimiento en la herramienta y proceso de certificación.

Los costos del proceso de certificación son bajos, lo que lo hace aplicable para vivienda, hotelería, hospitales, oficinas y comercio, todos en la modalidad de nuevas construcciones. No hay niveles de certificación: un edificio simplemente es EDGE Certified; sin embargo, es posible conseguir un financiamiento a través del IFC.

México ya cuenta con hoteles certificados bajo este esquema, como ejemplo se pueden ver varios proyectos pertenecientes a la cadena de hoteles City Express.

LBC

Living Building Challenge fue creada en 2006 por el ahora International Living Future Institute (ILFI), el proceso de este esquema se basa en el desempeño probado del edificio durante 12 meses de operación y es la más exigente de todas las que hay en el mercado, pues se basa en una serie de 20 imperativos (divididos en siete categorías), llamados pétalos, que consisten en sitio, agua, energía, salud y felicidad, materiales, equidad y belleza. Todos los imperativos deben ser cumplidos para alcanzar la certificación.

Los proyectos certificados bajo LBC son verdaderos retos al diseño y operación, de ahí su nombre, pues son edificios que aportan al medioambiente lejos de tomar recursos del medio. Además tienden a la restauración de los ecosistemas y tocan el triple cero, esto es, cero energía, cero agua y cero desechos, ya que se abastecen con los recursos del sitio.

En 2011 crearon un reconocimiento para edificios que consiguen obtener toda su energía a través de medios renovables en el sitio, también cuentan con otro reconocimiento llamado Petal Recognition, el cual se da a proyectos que han alcanzado cumplir con tres categorías o pétalos. LBC está disponible para proyectos existentes, o de nueva construcción, en sus variantes de un edificio aislado, comunidades y parques, o infraestructuras. Tampoco tiene niveles de certificación. Por ello, es grato saber que hay cinco proyectos registrados en México que están en proceso de certificación.

WELL

Es una certificación otorgada a espacios cuya calidad de vida y bienestar de los ocupantes son de los más altos, éstos se verifican en sitio y sirven como complemento perfecto de LEED o LBC. Su proceso es riguroso y requiere de un WELL Assessor, quien es una persona que verificará puntos específicos para medir acceso a luz natural de calidad, correcta acústica, cantidad de componentes orgánicos volátiles, entre otros

Cabe destacar que para mantener el estatus WELL, éste se debe recertificar cada tres años. Las siete categorías que se consideran son aire, agua, nutrición, confort, luz, salud y mente, todas evaluadas desde los diferentes sistemas que compone el cuerpo del ser humano (cardiovascular, digestivo, endócrino, inmunológico, muscular, nervioso, reproductivo, respiratorio, esquelético y urinario). Todos los atributos del proyecto deben tener un impacto en beneficio de uno o más de estos sistemas. Los niveles de certificación son Plata, Oro y Platino, por los cuales México ya participa con algunos proyectos.

¿Sustentabilidad completa?

Todos estos sistemas han sido exitosos en sus países de origen, debido a incentivos fiscales que facilitan y abaratan los costos. Un intento en México fue el Programa de Certificación de Edificios Sustentables (PCES), que impulsó el Gobierno de la Ciudad de México, sin embargo, los resultados, en comparación a proyectos que llevaban otro tipo de certificación, hizo que muchos inversionistas desistieran.

Con excepción de EDGE, las certificaciones internacionales de edificios sustentables mantienen aún un estatus de aportación extra, aunque varias ya presenten un evidente valor por ser benéficas al medioambiente, al bolsillo del desarrollador y por el bienestar de las personas que los habitan.

Lo que es cierto es que el reto continúa, pues la demanda de espacios sustentables hará que las certificaciones sean el estándar. Por ahora toda la industria del diseño y construcción se encuentra en una curva de aprendizaje que está a la mitad de su camino, pues aún no se ha logrado tener un México ciento por ciento sustentable, rentable y que mejore la calidad de vida.

Lee el artículo completo en la revista Mundo HVAC&R de junio 2016

[author ]David Domínguez
Egresado de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla. LEED AP y LEED Faculty, con siete años de experiencia en esta rama, tanto en México como en Centroamérica. Participó también por dos años consecutivos en la investigación de materiales verdes en México para la Universidad Iberoamericana. Es miembro activo del Consejo Técnico LEED de Sustentabilidad para México (SUMe) desarrollando créditos piloto para México de net zero agua, calidad de agua, materiales naturales y equidad de género. También es coordinador General del primer LEED-LAB en México para la Universidad Iberoamericana.[/author]

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