Edificio sustentable Medioambiente

El ciclo de vida de las edificaciones y su importancia ambiental, operativa y financiera

El impacto que genera la construcción de un edificio va más allá de evaluar la cantidad de recursos que requerirá, ya que se trata de un elemento por instalar en determinado lugar y el cual dará servicio a cierta cantidad de personas

Los investigadores Charles W. Lamb y Carl McDaniel indican en su libro Fundamentos de Mercadotecnia que el concepto de ciclo de vida del producto resulta útil para estimular a los mercados por planear, a fin de que sean capaces de tomar la iniciativa.

Por otro lado, es especialmente útil como herramienta de predicción o pronóstico, puesto que los productos pasan por etapas específicas que permiten calcular la ubicación de un determinado producto en el ciclo de vida, mediante el uso de datos históricos (utilidades, ventas y la cantidad de competidores), ya que éstos tienden a seguir una ruta predecible durante el ciclo de vida.

Se trata de un cálculo necesario debido a que las estrategias de ambiente competitivo y del medioambiente empleadas actualmente dependen del ciclo de vida del producto. Por todo ello, resulta vital que los ingenieros conozcan qué significa este ciclo, cuáles son las etapas que lo conforman y qué características las distinguen, con la finalidad de que tengan los conceptos básicos para utilizar adecuadamente esta valiosa herramienta de predicción o pronóstico, con la que se pueden obtener diversos elementos que permiten identificar las oportunidades y los riesgos por los que atraviesan los productos.

¿Qué es la vida útil?
En términos generales, es una herramienta que permite conocer el tiempo que durará un producto, desde su instalación hasta que éste deje de funcionar óptimamente y deba evaluarse su reposición. Es fundamental conocer la duración de cada producto, con el propósito de determinar la vida útil de un edificio o instalación.

Por otra parte, la estimación de la vida útil de las edificaciones, de las estructuras y de los bienes en general ha sido un tema de investigación relativamente poco tratado; por ello, algunas especialidades de la ingeniería han centrado su atención hacia las investigaciones respecto a la durabilidad de las estructuras, principalmente, en las de hormigón y las metálicas; sin embargo, a nivel mundial, en un artículo del autor Turibio Da Silva, investigador de la Universidad Politécnica de Cataluña, se señalan estudios sobre la durabilidad de materiales que datan de 1938, basados en probetas moldeadas en 1907, aunque no se han aplicado a todos los materiales, y en pocos casos se tiene registro de estudios técnicos que traten el tema de la vida útil de las edificaciones.

Algunas instituciones del estado y laboratorios de materiales de algunas universidades estatales han ejecutado programas enfocados a la estimación de la resistencia última o media de diferentes materiales constructivos, pero no dirigidos a las edificaciones como conjunto.

En el mercado se pueden encontrar un sinnúmero de bibliografías que adjuntan tablas de esperanza de vida de diferentes tipos de edificaciones, pero muchas de ellas se han desarrollado en medios y tipologías ajenas al mercado nacional.

En términos específicos, el ciclo de vida de un producto tiene diversas definiciones, por lo que se incluyen las siguientes propuestas de diversos expertos:

  • Según Lamb y McDaniel, en mercadotecnia, el ciclo de vida de un producto es un concepto que proporciona una forma de rastrear las etapas de la aceptación de un producto, desde su introducción (nacimiento) hasta su declinación (muerte)
  • En el caso de vida total, muchos autores, como Da Silva, indican que se trata del promedio estadístico que refleja la esperanza de vida de un bien expresada en años, bajo condiciones normales de operación y mantenimiento
  • Vida útil será, entonces, la representación de la vida en la que se estima que un bien prestará servicio dentro de los límites de eficiencia económica. Es la vida útil probable futura que se estima tendrán los bienes que se valúan considerando los limites de eficiencia económica y de producción de la empresa para la cual se está realizando el avalúo
  • Según la American Society for Testing Materials, en su estándar ASTM E 632 – 82, la vida útil “es el periodo de tiempo después de la construcción durante el cual todas las propiedades esenciales alcanzan o superan el valor mínimo aceptable con un mantenimiento rutinario”

Ahora bien, gran parte de los laboratorios de materiales dedican la mayor parte de su tiempo a investigaciones sobre el comportamiento físico de resistencia de los materiales y no en su vida útil o comportamiento en el tiempo.

Los manuales que señalan la vida de los componentes de una edificación advierten que los cálculos no son exactos y sólo son una guía, por lo que deben considerarse como un promedio normal y razonable de vida útil.

Edad es otro concepto fundamental en este tema y representa el tiempo transcurrido desde la instalación del bien, hasta la fecha de la valuación. Puede no ser equivalente al periodo cronológico transcurrido a partir del momento de la instalación de la propiedad nueva a la fecha del avalúo, ya que existe una serie de factores, como calidad del mantenimiento, la intensidad del uso, las reparaciones mayores y otros, que sólo pueden determinarse mediante inspección física del bien.

Por otro lado, la vida normal o vida útil esperada es una suposición que se realiza al momento de diseñar o instalar los complementos de una edificación y es el tiempo de vida razonablemente esperado de un bien, basado en la experiencia que se ha tenido en casos anteriores.

Existe otro término, que es la base del cálculo de la rentabilidad de una edificación: vida de servicio, que corresponde a la duración de servicio promedio de un edificio o de un elemento constructivo de una instalación o incluso de un componente de éste.

Paralelamente, el concepto vida agotada equivale a la vida actual de cierto edificio. Se trata del resultado de la observación y consideración de la utilidad del bien, que puede verse influenciado tanto por la observación como por la edad. Una unidad particular de propiedad puede tener una vida normal esperada de 30 años y contar con 15 años de edad, pero si por observación revela que no ha sufrido la cantidad normal de deterioro, u obsolescencia, es posible que la vida remanente esperada equivalga a 20 años, representando un agotamiento actual de sólo 33.33 por ciento de su vida normal. Lo contrario a esto es cuando a través de abusos y descuido el bien inmueble pudo haberse agotado más de 50 por ciento de su vida normal esperada, lo que dará una vida agotada prematura.

La vida media probable es el valor estadístico obtenido a partir de las curvas de mortalidad para cada bien. En México, es común encontrar bienes que han superado ampliamente la vida media probable y aún continúan en explotación económica.

En el caso de querer determinar el periodo de vida útil durante el cual un bien puede continuar prestando servicios la respuesta es aleatoria, al tratarse de problemas de probabilidad de subsistencia, lo cual, en parte, se soluciona recurriendo al uso de las tablas de mortalidad o de gráficos que representan la frecuencia de los retiros en función de la antigüedad, sobre todo en el caso de maquinaria y equipo.

Pero la vida económica de un bien se encuentra íntimamente relacionada con el grado de explotación que, a su vez, es función del adelanto tecnológico.

En algunos casos, cuando un bien llega a su vida media probable resulta que es equivalente a su valor final y únicamente tiene un valor igual al de la chatarra o los desechos; lo cual ocurre con frecuencia en países de gran desarrollo industrial, mientras que en países en vías de desarrollo, el bien aún es rentable y continua productivo, prestando servicios en industrias con menores exigencias de exactitud y calidad en los productos por procesar; es decir, su valor de vida media probable será apreciable y superior al de desecho.

Mantenimiento y vida útil
En general, las edificaciones plantean una expectativa de vida aproximada entre 50 y 75 años, luego de los cuales se requiere para su sobrevivencia una intervención general, que resultará necesaria según el edificio y su ubicación, su uso y también el mantenimiento que se le haya practicado a lo largo de su vida.

Si esa rehabilitación integral no se realiza, por lo general, el edificio que ha sufrido el deterioro progresivo y permanente del tiempo se verá directamente afectado, ya sea que las afectaciones hayan surgido por las variaciones climáticas o por los cambios a que ha sido sometido su entorno inmediato o él mismo; por lo tanto, se debe cuidar qué le ha sucedido, porque, además, afectará a la utilidad del inmueble. Será importante que se impongan mantenimientos preventivos que aseguren las garantías ofrecidas en la venta.

Los edificios, entonces, también deben ser inspeccionados técnicamente por el profesional capacitado, esto para que no lleguen a su ruina y se puedan aplicar distintos métodos de mantenimiento. Ante la aparición de cualquier falla de la construcción, se deberán descubrir las causas de la patología y sugerir las acciones correspondientes para su reparación integral.

Asimismo, debe considerarse que, habitualmente, el tiempo transcurrido entre la aparición de la lesión y la consulta es directamente proporcional al futuro costo de la reparación, a la vez que dificulta el descubrimiento inmediato de las causas que generaron la falla. Por ello, se recomienda que los edificios incluyan un manual de uso y mantenimiento, mismo que tendrá que actualizarse al momento de tener un cambio.

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La expectativa de los inmuebles se encuentra establecida en rangos de entre 50 y 75 años, cuando en realidad podría ser menor este número

Calidad de vida al interior de los edificios
En teoría, los edificios protegen a sus ocupantes de la contaminación imperante en la ciudad, pero, en muchos casos, durante la vida útil del edificio, sus índices pueden excederse debido a malas condiciones internas de suciedad, polvo, humedad, gases tóxicos, hongos y aguas estancadas; o bien, crear cuadros absolutamente nuevos de contaminación al interior del edificio.

Cuando más del 20 por ciento de los usuarios de un edificio presenta dolores de cabeza, náuseas, mareos, dolores de garganta, picazón o sequedad de la piel, congestión o irritación nasal, ojos llorosos o fatiga y al salir de ellos se encuentran bien es muy probable que se tenga un Síndrome del Edificio Enfermo (SEE), por lo que las acciones que se realizarán tendrán que ejecutarse según un plan correctivo y de limpieza.

Uno de los problemas básicos en la concepción del programa de mantenimiento es lograr un equilibrio en las medidas por tomar, con el fin de evitar multiplicar las inspecciones, ante lo que resulta necesario establecer la “vida útil de materiales y sistemas” con suficiente aproximación. Para este fin es necesario contar con información fehaciente procedente de los fabricantes y de la propia experiencia adquirida o provocada mediante ensayos de envejecimiento o de la observación de aquellos que están involucrados en el proceso constructivo.

En forma discriminada, los valuadores relacionan los inmuebles con los componentes o materiales que se caracterizan por vidas útiles de más de 50 años. Por ejemplo, sólo se toman en cuenta los elementos de concreto, hierros, materiales de PVC, entre otros; por esa razón, el valuador erróneamente puede concluir que la expectativa de los inmuebles se encuentra establecida en rangos de entre 50 y 85 años, cuando en realidad podría ser menor este número.

Sobre el tema, algunos manuales muestran datos o listas de vida útil de diferentes tipos de inmuebles, sin embargo, muchos de éstos no señalan cómo o bajo que metodologías o parámetros se obtuvieron.

Mantenimiento adecuado, fundamental
Es una actividad destinada a evitar gastos mayores en los edificios, la cual siempre ha existido en aquellos casos en los que se ha dado la concurrencia de grandes inversionistas y promotores comprometidos durante toda la vida útil de la edificación, aunque no es la norma.

En el medio, la edificación como conjunto no ha convertido todavía al mantenimiento en una doctrina para la acción consolidada y aceptada por todos. Le pasa como a todas las actividades que van más allá de los intereses individuales inmediatos, ya que se necesita pasar por una fase de imposición hasta que se convierta en un hábito social.

En los años 60, el tema del control de calidad y mantenimiento de edificaciones era una materia experimental practicada sólo por grandes corporaciones; hoy en día, se conoce el nivel de especialización, las experiencias y lo exitoso que han sido los planes de mantenimiento, por lo mismo, su popularidad ha crecido.

Las fases necesarias para que se consolide una actividad de este tipo requieren de mayor información sobre el tema y de un compromiso real por parte de los profesionales, para que se aplique en la práctica y se obtengan resultados.

Por otro lado, el mantenimiento es un término que se ha consolidado en la mente de los profesionales dedicados a la construcción, gracias a los resultados que se han obtenido, ya que se puede tener mayor utilidad y, evidentemente, una vida del edificio más prolongada, lo que es rentable para varios de los involucrados en el sector, pero, especialmente, con el objetivo de evitar la demanda de recursos materiales y el daño ecológico que implica.

El tratamiento de mantenimiento comienza en el propio programa de necesidades que el proyectista entrega al contratista de un modo más o menos rudimentario. Así, se recomienda que proyectistas y diseñadores traten de considerar los costos de mantenimiento al momento que deciden los principales rasgos de la nueva promoción, mientras que al proyectista se le debe pedir que elabore el proyecto con el mantenimiento, evaluando toda su actividad, dado que decisiones que se toman en esa fase, con ligeros cambios de enfoque, se traducen en menores costos de mantenimiento para varias décadas de vida útil del edificio.

En la fase de la ejecución se recomienda a constructores y directores de obra que contemplen entre sus prioridades el respeto por los aspectos del proyecto a ejecutar con el mantenimiento.

El usuario y administrador son muy importantes, serán quienes tendrán que respetar el manual de uso y mantenimiento, en el que se darán instrucciones que no sólo han de referirse al estricto uso y mantenimiento, sino a cómo se han de tratar las acciones de rehabilitación.

Los materiales en la vida útil
Una edificación ya sea residencial, de oficinas o industrial está compuesta por una serie de materiales constructivos que, en conjunto, forman los diferentes sistemas del inmueble. Éstos son necesarios para la prestación de servicios o actividades, y gracias a los avances de la tecnología constructiva, se ha logrado que muchos de estos materiales sean más versátiles, lo que ha abierto las opciones de usos y aplicaciones.

Sin embargo, en el fondo el componente básico es el mismo. Por ejemplo, el fibrocemento, ya sea aplicado en una edificación industrial o residencial, está compuesto por fibras de amianto y celulosa mezcladas con cemento. Otro gran componente de los elementos residenciales y comerciales es el policloruro de vinilo, conocido comercialmente como PVC. En paralelo, cada uno de esos componentes tiene un comportamiento diferente ante las diversas acciones del ambiente y sus múltiples usos.

Por tal motivo, los evaluadores profesionales no deben fijar la vida de los bienes a partir de la esperanza de vida de un concreto o un metal o por el uso de un gráfico o una tabulación de valores, porque lo verdaderamente importante es el diseño, la operación y el mantenimiento previstos.

Dentro de la investigación realizada se ha determinado que, a nivel mundial, el estudio y la estimación de las vidas útiles de los bienes ha sido y es un tema en el cual cada día más organismos e investigadores se ha involucrado. Tan sólo para el año 2002 había 24 proyectos de investigación dentro del programa europeo Cooperation in Science and Technology, en especial el COST 509, dedicado a la Corrosion and Protection of Metals in Contact with Concrete; estas investigaciones tenían relación con la durabilidad de los concretos y la protección de los metales.

Entre los grupos de investigación en aspectos de vida útil de estructuras más notables se encuentran los comités del International Council for Research and Innovation in Building and Construction, como es el modelo 130 CLS, que habla de métodos para la estimación de la vida de servicio de estructuras de concreto y que se trata de uno de los más recientes en la materia. Aunado a ello, se elaboró el 140-TLS, método que habla respecto de la predicción de la vida de servicio de los componentes de materiales en las edificaciones.

Algunas de las publicaciones consultadas son de órganos tan prestigiosos como la American Society for Testing and Materials Committee, las normas de la International Organization for Standardization (ISO), específicamente en su apartado “Draft International Standard ISO / DIS 15686: Buildings Service Life Planning”, y la publicación de Marshall and Swift Publication Co., Life Expectancy Guidelines.

Por otra parte, los estudios que ha realizado la constructora Skanska AB han sido fuente primaria de consulta. Este organismo, en especial, ha generado modelos y pruebas de laboratorio a partir de los cuales han podido definir valores de vida probable con un alto grado de confiabilidad.

Dichas publicaciones son claras al señalar que la vida de una edificación no depende de unos cuantos componentes, sino que cada uno de ellos aporta, en menor o mayor proporción, una incidencia dentro de la vida útil de la obra.A0MH0078085

Las vidas útiles anotadas en la Tabla No. 1 sugieren que sean aplicadas por los evaluadores, como parte del proceso que culmina en la asignación de la vida útil ponderada de la edificación. Estas tablas se han ajustado tomando en cuenta la experiencia consultada a proveedores de materiales y componentes, ingenieros en mantenimiento industrial, ingenieros constructores y a la comparación directa con obras de diversas edades cronológicas. Se les puede considerar como vidas probables mínimas y son valores básicos en el siguiente proceso, que es la estimación de la vida probable de los componentes de las edificaciones.

Los estimados de vida anotados en la Tabla No. 1 no provienen de una sola fuente bibliográfica o investigación, sino que son valores extraídos de distintas fuentes. Tales valores son recomendados para condiciones normales. Cuando se utilicen y se requiera evaluar condiciones diferentes a las normales, el organismo recomienda disminuir la vida útil probable en un rango de 5 a 10 años.

Es importante destacar que dentro del proceso de definición de la vida útil probable de una edificación no sólo se ha de estimar la incidencia de los costos, las características mecánicas de los materiales y su durabilidad, sino también el grado de instalación de la edificación.

Aunque los métodos no han tratado específicamente el cómo cuantificar el efecto de elementos, sí existe un consenso claro que todo evaluador ha de meditar sobre el valor y efecto de los siguientes puntos:

Exigencias relativas a las condiciones ambientales a través del tiempo

  • Valor arquitectónico
  • Género de construcción
  • Grado de instalación

En segundo lugar a partir de:

  • Desgaste efectivo relativo a la explotación y las incidencias del ambiente
  • Calidad de las construcciones
  • Plan de conservación, mantenimiento y servicio

En lo que respecta al grado de instalación, éste se clasifica en:

  • Poco: Sin sistemas de calefacción, instalaciones electromecánicas sencillas de ventilación y sanitarios
  • Medio: Con sistemas electromecánicos, sistema de ventilación y sanitarios normales
  • Elevado: Sistemas de aire acondicionado, sistemas electromecánicos importantes, sistemas sanitarios importantes
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Vida útil probable de inmuebles por su grado de instalación

Por otro lado, el género de la construcción se clasifica en masiva o mixta. En lo que respecta al grado de instalación de una edificación, la Skanska AB recomienda el uso de los valores mostrados en la Tabla No. 2.

Conclusiones
A pesar de que aún no se reconoce la investigación en materia de evaluación, en el caso que aquí interesa es indudable que se requiere que las universidades y las nuevas sociedades de evaluadores, o agentes de certificación y commissioning, estimulen a los profesionales a ejercer una actitud más crítica sobre temas técnicos.

La vida útil de los bienes es un punto crítico a establecer en un sinnúmero de procedimientos. En algunos casos, decidir si hacer o no una inversión o si aceptar un bien como garantía queda sujeto a la vida de la inversión o a la vida residual. A pesar de las iniciativas existentes, todavía se exportan “recetarios” que sugieren vidas de bienes y edificaciones concebidos bajo ambientes y exigencias muy diferentes a las nacionales.

Dentro de la teoría señalada se han determinado las extensas investigaciones en materia de estimación de vida útil de los bienes, que tanto profesionales independientes como prestigiosas instituciones y asociaciones a nivel mundial han desarrollado.

En el medio existe gran cantidad de tablas y resúmenes; sin embargo, luego de analizar su procedencia y bajo las condiciones de su definición, se propone el uso de dos tipo de valores. Un grupo de ellos toma en cuenta la vida útil probable de los materiales y un segundo grupo en el que se proponga la vida útil de partidas de obra. Estos valores se consideran más acertados para las obras típicas del medio mexicano, tanto en su uso, como en el ambiente que se encuentran inmersas. No se parte de los resultados de una sola investigación, también se han tomado los valores más acordes a la realidad, de diferentes fuentes de investigación.

No sólo el método de la vida útil ponderada hace uso de las vidas probables o de la esperanza de vida de los bienes. La estimación de la vida remanente o de la vida efectiva de una edificación requiere de una adecuada y acertada definición de este parámetro, motivo adicional para profundizar en el tema.

El método de la vida ponderada no debe tomarse a la ligera, al contrario, debe someterse a análisis, ya que variables como costos de la obra, su incidencia y la vida probable de los bienes deben definirse y ser sostenibles tan claramente que no den lugar a dudas.

En muchas ocasiones se dice que el método no es eficaz, pero se debe hacer un alto y preguntar: ¿es el método ineficaz o es que se ha alimentado con factores fuera del entorno? Todas y cada una de las variables que lo componen han de estar razonablemente determinadas y aprobar el filtro del cuestionamiento; de tal manera, será posible concluir sobre la aplicabilidad o no del método.

Además, se hace hincapié en unir esfuerzos entre las asociaciones de evaluadores, ingenieros, profesionales locales y los entes estatales relacionados con el tema con el firme objetivo de formar una verdadera sinergia para el desarrollo de criterios sostenibles con la realidad nacional actual y futura.

* Un trabajo realizado por Novidesa y distintas organizaciones de evaluación y certificación nacionales

[author ]Novidesa
Perteneciente al Grupo Idesa, es una empresa dedicada a generar productos para la construcción que ayudan a que se creen espacios confortables y que ahorren energía. Sus innovaciones brindan aislamiento térmico tanto en climas fríos, como calurosos [/author]

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