Impacto mínimo

Mucho se habla de la problemática ambiental que afecta seriamente al planeta; sin embargo, se le resta importancia y se deja de lado que esto trae consigo graves consecuencias tanto a la salud como a la calidad de vida. Por ello, es importante trabajar en una cultura que respete al medioambiente y difundirla entre los diversos sectores.

Karemm Danel / Fotografías: cortesía de Taller 13

El desarrollo de proyectos sustentables es un tema que requiere mayor atención y sobre todo difusión; de esto dependerá que las acciones para combatir el daño al medioambiente tengan una repercusión significativa y positiva. En los últimos años se ha avanzado un trecho considerable; sin embargo, aún queda mucho por hacer y las exigencias se incrementan ante la reducción en los recursos naturales disponibles, las modificaciones cada vez más notorias en el clima y el aumento en los niveles de pobreza en todo el mundo.

Bajo esta perspectiva, Taller 13, despacho de diseño, investigación y consultoría, llevó a cabo en fechas recientes el proyecto de un edificio sustentable en la Ciudad de México, el cual se ubica en la calle Nicolás San Juan 27, en la colonia Del Valle.

A0MH0076112Rasgos del proyecto
El conjunto está compuesto por siete departamentos multifamiliares de dos o tres niveles con dobles alturas. En lo referente a temas posteriores a la construcción, se estableció un programa de manejo responsable de residuos, el cual contempla su gestión y reciclaje. Además, el sitio cuenta con sistemas de captación pluvial que capturan el agua de lluvia mediante un sistema tipo cascada, que permite reutilizar el agua en baños y terrazas, gracias a que cuenta con una planta de tratamiento.

El proyecto está considerado como el primer edificio de departamentos en la ciudad que emplea un sistema constructivo de muros interiores fabricados con pacas de paja. Para la conformación de su estructura, los desarrolladores del proyecto se inspiraron en los árboles nativos que rodean la zona, la cual optimiza tanto los materiales como la resistencia. Esto da como resultado un menor impacto ambiental durante su producción, transporte y ciclo de vida. Por otro lado, en las terrazas se colocaron huertos urbanos donde es posible producir alimentos para autoconsumo y plantas ornamentales.

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Primer edificio en la ciudad que emplea un sistema constructivo con muros de paja

En su construcción también se recurrió al uso de pinturas bajas en Compuestos Orgánicos Volátiles (COV) para apegarse al fundamento principal: reducir al mínimo el impacto ambiental del proyecto. Dichas pinturas se elaboran con una base de agua en lugar de petróleo, pues éste suele provocar daños sobre la salud de los usuarios.

Según comenta el director Creativo de Taller 13, el arquitecto Elías Cattan, este inmueble se diseñó pensando en cuatro elementos principales: agua, energía, materiales y hábitat. “Surgió de una inquietud muy personal y desde un conocimiento a múltiples niveles de lo que está pasando a nivel arquitectura y a nivel ciudad. Lo que construimos consume demasiados recursos, saca muchos desechos y no está bien integrado al sistema ni a nivel microedificios ni como ciudad. Creo que se trató de un extraordinario esfuerzo de querer hacer un desarrollo inmobiliario que marque un cambio en la manera de construir, de cómo hacer espacios mejor adaptados climáticamente, en cómo podemos captar y tratar agua, que otorguen vegetación al entorno. Básicamente, tener un diseño que mejore nuestras condiciones de vida”, expresa el arquitecto.

En su opinión, el esquema definido para el proyecto debería adaptarse para emplearlo en diferentes tipos de desarrollos. “Creemos que esto se debe aplicar a varios niveles.

En este caso, que ya hace muchos años que lo hicimos, fue a través de un desarrollo inmobiliario. Ya era una tendencia a nivel mundial, así que fue como poner a México en el mapa y dar un primer paso”, comenta.

Para que esto fuera posible, explica Cattan, se requirió de la participación de especialistas en diversos campos. “Siempre es muy importante trabajar con múltiples disciplinas. La arquitectura en su propia naturaleza lo hace, y cuando estás procurando hacer un desarrollo ecológico se vuelve todavía más complejo. El eje radica en que se trata de una manera distinta de trabajar, a la cual llamamos proceso de diseño integrado. Este proceso lo creó un colega de EUA, quien nos asesoró en este proyecto, se llama Bill Reed, uno de los creadores de LEED y uno de los fundadores del U.S. Green Building Council”.

El arquitecto explica que este esquema de diseño constituye una parte fundamental del proyecto: “El proceso de diseño integrado es de lo más importante, porque es elemental juntar, desde un principio, a todo el equipo y verlo como un proceso colaborativo de diseño; donde existe un biólogo, gente especialista en agua, un ingeniero estructural, alguien de mecánica de suelos; también, si se planea instalar un sistema mecánico, un diseñador del sistema de ventilación mecánica o aire acondicionado o aire lavado. Es decir, se trata de juntar al equipo que necesita tu proyecto”, afirma.

En cuanto a los beneficios de hacer una edificación sustentable, éstos dependen del objetivo de cada vivienda; aunque, básicamente, “debe mejorar nuestra calidad de vida y procurar hacerlo de modo que impacte positivamente el medioambiente”.

Cattan asegura que “Nicolás San Juan 27 fue sólo un primer paso y desde entonces ya estamos implementando varios sistemas de tratamiento de agua.

Desgraciadamente, esto no está funcionando, porque los colonos no utilizan la planta de tratamiento de agua de buena manera. Es un tema delicado, porque nos tenemos que dar cuenta de que nosotros somos lo que creamos. Es la condición de ciudad que vamos a crear para los demás, ya que todos contaminamos”, advierte. “Así que lo que se necesita es desarrollar un sentido de responsabilidad personal sobre nuestro quehacer y nuestro impacto en el medioambiente”.

A0MH0076111Funcionamiento
El director Creativo de Taller 13 comenta que básicamente se trata de un barco que flota en el lodo, ya que no requiere de pilotes por la estructura que diseñaron. “A nosotros nos interesó explorar un tipo de estructura arbórea, que sigue procesos de crecimiento y de proporciones. De esta manera, el edificio va reduciendo las secciones y la cantidad de sus columnas con base en esta proporción. Esto logró que el edificio tenga un extraordinario comportamiento estructural y tenemos cerca del 20 por ciento de ahorro en concreto y en cemento”.

Tal ahorro en estructura le permitió a los desarrolladores del proyecto invertir en la planta de tratamiento de agua, en el tratamiento termosolar, en los muros de paca de paja, en la pintura y en material de residuo, que es térmico y acústico.

Por si fuera poco, el lugar donde se construyó el complejo también respondió a elementos de edificación bioclimática, la cual trata del aislamiento térmico, de la orientación del inmueble y de que exista una ventilación adecuada. “El edificio cuenta con buena orientación, que eso siempre ayuda; pero todos los espacios ventilan e iluminan naturalmente, esto es un gran logro del sistema de la estructura. En el caso del patio, por ejemplo, se encuentra techado parcialmente, se trata de un vidrio que ventila por todos los lados. Aparte, los muros de paja en cada departamento permiten una ventilación que viene, primordialmente, del Noroeste, la cual entra por la fachada; es decir, ventilación cruzada. Y el patio, al contar con vegetación, posee una temperatura mayor, lo que causa un diferencial de chimenea de temperatura. Así que se trata de un diseño que se abre hacia el oriente, recibiendo el sol por la mañana, y que tiene orientaciones al poniente”.

En cuanto a los muros de paja, éstos guardan el calor y lo emiten por la noche; así, las condiciones de temperatura a lo largo del día se mantienen adecuadas. Igualmente, el patio interior, que funciona como un buffer térmico y acústico, permite liberar el calor en la parte superior para favorecer la ventilación constante.

El arquitecto Cattan asegura que “la mejor energía es la que no tienes que producir; entonces todos los espacios se encuentran bien ventilados, bien iluminados y cuentan con un buen clima; eso es un ahorro energético. Algo muy logrado es el 70 por ciento de ahorro de agua”.

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El edificio de Nicolás San Juan 27 tiene la capacidad adaptativa para que se instale un sistema fotovoltaico en el techo.

Perspectivas
Más que una imposición de proyectos sustentables, es fundamental recurrir al fomento de una cultura por el cuidado del medioambiente. “Debe existir una corresponsabilidad muy fuerte con el inquilino, un compromiso entre habitantes, una voluntad propia de querer hacer un cambio genuino y real en cómo construimos. Así que, primero, debe cambiar nuestra mentalidad, porque este tipo de construcciones requieren de un tratamiento especial. Tiene que ver con una cultura interna, porque actualmente es muy tóxica a todo nivel. Es un tema que tiene que ver con estar bien informados”, advierte Elías Cattan.

Nicolás San Juan 27 ha sido el edificio más económico que ha construido el despacho hasta la fecha. Aunque cuenta con un alto desempeño, siempre hay que pensar en el mercado y manejar buenos tiempos en términos de gestoría y registros públicos; también es necesario manejar fianzas con aquellos que entregan las ecotecnias; “es decir, incentivar una manera de vivir diferente, de construir, de habitar, de comprometernos a relacionarnos con nuestro entorno”, detalla el arquitecto.

El edificio es de los únicos certificados por el Programa de Certificación de Edificaciones Sustentables (PCES), impulsado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales del Distrito Federal, el cual tiene como objetivo fomentar la incorporación de sistemas y tecnologías de eficiencia en el uso de los recursos (agua, energía eléctrica, gas), así como reducir las emisiones contaminantes (gases y desechos sólidos y líquidos). “En este sentido, la arquitectura ecológica en una ciudad debe ser prioridad para un gobierno; el problema es que nos enfrentamos con la falta de subsidio, de facilidades para hacer este tipo de proyectos y a que tampoco hay mercado”, comenta Cattan.

Cambiar de ideología es la manera de crear un nuevo nicho de oportunidades que reflejen una conciencia ambiental, la cual hay que considerar desde una perspectiva en la que se busque crear vínculos con el entorno, mediante espacios que brinden confort que se reflejen en proyectos significativos y a largo plazo.

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