Cómo elegir un equipo de climatización

El momento de elegir un sistema de climatización es complicado, pues precisa invertir una cantidad considerable de trabajo. En sí, es un gran desafío. No obstante, los especialistas conocen a la perfección la importancia de analizar las necesidades del cliente, verificar el tipo de aplicación industrial y resolver con la solución adecuada.

“La instalación de un equipo de climatización industrial permite regular la temperatura durante todo el año y proporcionar un flujo constante de aire limpio, fresco y saludable”.

Karely Haros.

Lo más importante para elegir adecuadamente un equipo de climatización es su eficiencia energética. Cuando consume menos energía no sólo genera un considerable ahorro económico, también contribuye de manera positiva con el medioambiente. El nivel de eficiencia del aire acondicionado viene reflejado siempre en la etiqueta energética.

Según Jorge Balseira, director de Ventas de PENTAIR para México y Centroamérica, “Se hace necesario evaluar muchos criterios, como el tamaño de la instalación, las características constructivas del edificio, la experiencia para dar mantenimiento y el costo inicial del sistema”. Por ello, existe una serie de criterios básicos por considerar para la elección o recomendación de un sistema de climatización.

1. Evaluar cómo debe ser la temperatura del equipo electrónico comparada con la temperatura ambiente
Si la temperatura del equipo electrónico debe ser menor que la temperatura ambiente, entonces se seleccionan acondicionadores de aire, intercambiadores de calor de aire a agua, enfriadores termoeléctricos o enfriadores tipo vórtex. En cambio, si la temperatura del equipo electrónico industrial debe ser superior a la temperatura ambiente, entonces se eligen ventiladores con filtro, ventiladores axiales, bandejas de ventilador o intercambiadores de calor de aire a aire.

2. Valorar si el equipo climatizador será por conducto o de descarga directa
Con base en las necesidades principales de la locación, si se usará en verano únicamente o también en invierno, considerar su tiempo activo por día, entre otros factores.

3. Apostar por la eficiencia
Se recomienda escoger aparatos con tecnología inverter, ya que consumen hasta 70 por ciento menos energía que los que tienen un compresor de velocidad fija. El consumo se puede corroborar en la etiqueta de cada aparato.

4. Calcular la potencia que se requiere.
Según las características del espacio y la cantidad de personas que vayan a ocuparlo, se habrá de identificar la potencia adecuada. Ésta se obtiene con la siguiente fórmula: Volumen del ambiente (altura x ancho x largo) x 55 (coeficiente estándar para ambientes medianamente calurosos) = Cantidad de frigorías requeridas.

5. Averiguar el consumo de energía de los equipos preseleccionados
Para ello es necesario dividir la potencia entre el código SEER (productor de aire frío) o SCOP (productor de aire caliente) del sistema.

6. Considerar los factores que garanticen un nivel óptimo de confort
Temperatura. Describe el nivel del calor y se puede medir en grados centígrados o Fahrenheit. Cabe mencionar que a lo largo del año se dan cambios drásticos de temperatura difíciles de soportar. Los límites de temperatura de confort suelen ir de los 20 a los 24 grados centígrados

Humedad. Cuando la humedad del aire y la temperatura están en equilibrio, el grado de confort es mayor, ya que al ser humano le afectan tanto los altos niveles de humedad, como los bajos. El confort deseable se concibe entre 40 y 60 por ciento de humedad relativa en cualquier época del año

Pureza del aire. La delimitan la cantidad de partículas sólidas difíciles de detectar que provocan alergias o molestias en el humano, y suciedad en los muebles. Para mejorar la calidad del aire se cuenta con los filtros de los climatizadores

Circulación del aire. Éste influye en dos aspectos: calor y humedad, pues se vuelven distintos si el aire está en reposo o en movimiento; de ahí que la circulación del aire contribuya al bienestar y al confort

Nivel sonoro. Es importante conocer el ruido que hacen las máquinas, dado que el oído es muy sensible. Por ello, un nivel de confort adecuado en relación con este aspecto se estima entre 30 y 50 decibeles

7. Usar filtros para mejorar la calidad del aire.
Los filtros son piezas fundamentales en los aparatos climatizadores. Su función principal es eliminar partículas dañinas para la salud. Es conveniente que sean de calidad y reciban el mantenimiento adecuado para que realicen una excelente limpieza. Existen diferentes tipos de filtros:

a)             Filtros estándar: es necesario limpiarlos y sustituirlos constantemente; los filtros fotocatalíticos se limpian mediante  luz solar
b)            Filtros electrostáticos: eficientes para eliminar alérgenos y polvo suspendido; no es necesario cambiarlos, pues son lavables
c)             Filtros de carbón activo: absorben malos olores y humo
d)            Filtros de neoplasma: purifican y desodorizan el aire; especiales para personas con asma o alergias
e)             Filtro ionizador: equilibra los iones positivos producidos por los aparatos eléctricos para purificar el aire

8. Procurar que el equipo climatizador disponga de un humidificador incorporado.
Según Jorge Balseira, un humidificador, al elevar el nivel de humedad en el aire, contribuye a combatir enfermedades respiratorias, alergias y resequedad en los ojos, además de proteger las plantas y muebles de madera. Si el equipo climatizador no dispone de un humidificador incorporado, Balseira sugiere adquirirlos y utilizarlos en invierno o cuando se maneje calefacción.

“La instalación de un equipo de climatización industrial permitirá regular la temperatura durante todo el año y proporcionar un flujo constante de aire limpio, fresco y saludable”, expresa el representante de PENTAIR. Si se conoce la ubicación ideal para el aparato de climatización y el producto correcto, el cliente tendrá la certeza de estar protegido, ahorrará en costos de operación y los resultados serán positivos en el funcionamiento del sistema.

El equipo climatizador brinda múltiples beneficios, siempre que se haga una correcta instalación y se le brinde mantenimiento adecuado; normaliza los procesos industriales, conserva en buen estado los equipos de cómputo, permite la rentabilidad del negocio y, por supuesto, garantiza la calidad del aire interior, que influye directamente en la salud de las personas.

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