Medioambiente

Climatización milenaria y natural

El efecto botijo utilizado por culturas antiguas para enfriar el agua se ha retomado para la creación de sistemas acondicionadores, sustentables y energéticamente eficientes. Los modelos son diversos y sus resultados exitosos.

Edna Santamaría

El efecto botijo es un proceso de enfriamiento tradicional que posee un diseño simple, natural e infalible. Los primeros recipientes que se usaron para hacer funciones parecidas a las de este dispositivo datan de la prehistoria.

La concepción de esta idea se conforma por una vasija de barro poroso que refrigera el agua. Este elemento, a lo largo de la historia, ha sido imprescindible para la construcción de viviendas y la manufactura de utensilios para cocinar y conservar alimentos. Los primeros botijos fueron huevos de avestruz y codorniz.

Además de enfriar el agua, el efecto botijo posee propiedades para refrescar el ambiente. Un ejemplo claro de su uso como método climatizador está  registrado en descubrimientos arqueológicos que comprueban su eficiencia en la cultura egipcia, cuyos habitantes colgaban sábanas húmedas en las puertas de sus casas. Así, cuando el aire caliente del desierto pasaba a través de la tela, el aire que entraba a las habitaciones enfriaba el ambiente.

Cómo funciona
Se utiliza barro porque el funcionamiento del botijo se basa en la porosidad de su superficie. Gracias a las características permeables de este material, el agua del interior puede trasminarse al exterior de la vasija.

De esta manera, el exudado del botijo se transforma en energía de refrigeración para el líquido que contiene.

El proceso es muy simple, cuando el agua se evapora, ésta necesita energía para que se produzca el cambio de estado de líquido a vapor. Esa energía puede tomarla del ambiente, pero también del mismo sistema, por lo que, cuando se evapora una parte del agua, extrae energía del sistema, y el agua remanente, por tanto, disminuye su temperatura.

En la superficie de botijo existen moléculas que están en contacto con otras a su alrededor y situadas en el aire, y, al ser golpeada por moléculas vecinas, puede saltar hacia arriba y mezclarse con el aire, formando una fina nube de vapor de agua en torno a la superficie.

Este efecto consigue que haya menos energía en el agua, por lo que la energía total del conjunto disminuye. Pero, si se deja el botijo en una habitación cerrada, el vapor de agua formado por las moléculas que se han escapado llegan a un equilibrio de líquido-vapor y el líquido no continúa enfriándose. Es por ello que debe existir una corriente de aire seco en el exterior que se lleve ese vapor de agua de la superficie exterior del botijo.

El grado de enfriamiento depende de varios factores: del agua que contenga el botijo y de las condiciones ambientales. Si la temperatura es elevada, el proceso de evaporación es rápido y el de enfriamiento también. Si las condiciones ambientales son húmedas, la evaporación se ve dificultada y el botijo no enfriará el agua lo suficiente. En condiciones favorables se puede conseguir una disminución de temperatura de hasta 13°C.

Por ser un material tan accesible y barato se creó, en 2008, en Andalucía un programa llamado Botijos Contra el Cambio Climático que alienta a los habitantes a usar estas vasijas como medio para enfriar el agua, pues aunque se utilice el refrigerador para enfriarla, si se adoptan los botijos para refrescarla, el ahorro de energía sería significativo.

Ingeniería Botija Climatizante

El Faro. Esta construcción fue el Pabellón de Iniciativas Ciudadanas, en  Expo Zaragoza 2008, en el que las ONG y otras organizaciones de la sociedad civil aportaron su perspectiva y su proactividad para un futuro sostenible.

El edificio del pabellón, diseñado por el arquitecto Ricardo Higueras, se construyó con base en el efecto botijo; éste fue hecho de barro, paja y bambú.

Además de emplear energía eólica y solar, el uso de la geotermia ayuda al ahorro energético, por lo que no emite bióxido de carbono y, gracias a los materiales que lo conforman, también es capaz de absorber el CO2.

La creación de El Faro surgió a través de una convocatoria para diseñar un edificio totalmente sostenible, de preferencia bioclimático, y desmontable. En el proceso de construcción el edificio no se trasladaron materiales, pues se utilizó la paja y la tierra de los alrededores, por lo que no se gastó energía en el traslado de éstos. Cabe señalar que la construcción no requirió de tantas maquinarias para ser montado. La filosofía, según su creador, es que la huella ecológica en la construcción disminuya y que se regrese al concepto de reciclado de edificios, es decir, que se construya con lo que hay en la naturaleza.

La Nevera del Desierto. Este principio también sirve para conservar alimentos, no sólo para refrescar agua. En este caso no se utiliza un botijo como tal, sino que, entre dos vasijas (una más grande que la otra) se coloca arena, que provoca el mismo proceso. Tal es el caso del sistema desarrollado por el profesor nigeriano Mohammed Bah Abba que se centra en un modelo de conservación/refrigeración mediante vasijas llamado pot-in-pot.

Este sistema de refrigeración ayuda a los agricultores a facilitar su subsistencia,  al reducir el deterioro y desaprovechamiento de comida, al igual que a incrementar sus ingresos y limitar los riesgos de salud derivados de la comida en mal estado. Según el profesor su creación tenía como fin “ayudar a los pobres campesinos de una manera rentable, participativa y sostenible”.

Paredes Botijas. Un equipo de distintas universidades de Andalucía propuso el uso de este efecto para climatizar. El proceso consiste en recubrir la pared exterior con una cámara de aire hecha de cerámica, y en su interior se incorpora un panel conformado por canales que conducen un riego constante por goteo.

Al igual que en un simple botijo, el agua y la cerámica enfría la casa en verano, pero si la intensión es calentar, solamente es necesario detener el proceso de goteo para que la cerámica conserve el calor.

Comparación del efecto bojito (enfriamiento por evaporación) y aire acondicionado tradicional
Enfriamiento de aire por evaporación Aire acondicionado refrigerado
– Usa sólo el 10 % de la electricidad, comparado con el acondicionamiento de aire convencional
– No utiliza refrigerantes
– Suministra aire enfriado 100% nuevo
– Baja huella de bióxido de carbono
– Ingeniería sencilla
– Menor costo de adquisición
– El rendimiento mejora a altas temperaturas
– Elevan el nivel de aniones que coadyuvan al bienestar físico
– Alto consumo eléctrico debido al circuito de compresión de refrigerantes dañinos al ambiente
– Usa principalmente aire reciclado
– Ingeniería compleja
– Alto impacto de bióxido de carbono
– Más elevado costo de adquisición
– El rendimiento se reduce a altas temperaturas
– Genera cationes que inducen daños a la salud
Fuente: ALUGEN

De esta forma ahorrar energía al sustituir minisplits por sistemas basados en el efecto botijo y ser amigable con el medioambiente es posible. El Faro, La Nevera del Desierto y las Paredes Botijas son un ejemplo conciso de cómo los medios tradicionales se adaptan a la nueva era.

Comentarios

1 comentario en “Climatización milenaria y natural

  1. Pedro bustamante carbono. dice:

    Cordial saludo
    Que bueno para el medio ambiene, utilizar lo que produse la naturalesa, para bajar la contaminacio.
    Con este metodo se ahorra dinero y protege el medio ambiente.

    Gracias por la informacion.

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