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PUMAGUA: supervisor del consumo responsable de H20

Frente a la carencia del recurso hídrico en las grandes ciudades, la UNAM crea proyectos para el manejo y uso racional del líquido vital.

La disminución de los caudales de agua potable se ha convertido en una situación desfavorable para la creciente problemática de abastecimiento en las ciudades. La carencia de este recurso ha originado la necesidad de promover acuerdos nacionales y mundiales que fomenten el uso apropiado de la misma.

De acuerdo al Programa de Manejo Sustentable del Agua para la Ciudad de México, la búsqueda de nuevas fuentes de abastecimiento hídrico, así como la explotación de los acuíferos y otras raíces de suministro, no han sido suficientes para abastecer la demanda de agua en la Ciudad de México.

El tratado universitario enmarca que el suministro de agua potable es indispensable para el desarrollo de una población; sin embargo, su cobertura está sujeta a la disponibilidad y el aprovechamiento sustentable del recurso, en un contexto donde las redes de abastecimiento y drenaje presentan grandes pérdidas por fugas, debido a una deficiente operación y racionalidad.

El documento cita que la insuficiencia en los conocimientos sobre el manejo eficiente del agua y el uso de la tecnología adecuada para su propagación, conservación y tratamiento, provocan riesgos ambientales, económicos y de salud para la población.

En entrevista, Cecilia Lartigue, coordinadora de comunicación y participación del proyecto PUMAGUA en la Universidad Nacional Autónoma de México, relata que en 2006 se celebró en la Ciudad de México, el IV Foro Mundial del Agua, se detectó que alrededor de 20 dependencias de la UNAM estaban relacionadas con problemas de consumo excesivo de agua, escasez y contaminación.

A raíz de este suceso, en 2006, la UNAM organizó el Encuentro Universitario del Agua. En el que el consejo académico solicitó a las autoridades correspondientes implementar una serie de auditorías secuenciales, cuyos objetivos particulares se enfocaran en la supervisión del manejo del agua potable, así como el comportamiento de consumo en el campus de la Universidad.

PUMAGUA
“La necesidad de crear conciencia sobre el uso eficiente del agua llevó a la UNAM a introducir una mecánica de supervisión y control que lograra un manejo integral y eficiente del agua en sus instalaciones”, señala Cecilia Lartigue.

Por lo que en 2008, detalla, conformaron el Programa Universitario de Manejo, Uso y Reuso del Agua (PUMAGUA), con la intención de promover la participación de la comunidad universitaria en el cuidado y control de su usanza.

Inicialmente, PUMAGUA fue respaldado por una serie de diagnósticos en los que, de acuerdo al informe de los avances emitido en 2010, se detectó una escasez de información con respecto a los tres ejes de acción, mismos con los que se estableció la base para el modelo de aplicación:

Ciudad Universitaria, tiene 160 mil residentes, 7 millones de metros cuadrados y más de 50 edificios que comprenden: laboratorios y unidades deportivas

 

Balance hidráulico
•   De los tres pozos que tenía  CU se extraían 100 l/s; 30 para consumo, 20 en riego y 50% se perdían en fugas
•   El 15% de muebles de baño presentaban fugas y el 12 por ciento se encontraban fuera de servicio
•   2/3 partes de las áreas verdes se regaban con agua potable

Calidad de agua
•   El agua residual de las tres plantas de tratamiento y de las plantas tipo Bio-Reactor Anaerobio Integrado (BRAIN) rebasaba los límites establecidos por la norma correspondiente
•   Se detectó contaminación en cisternas y en pastos regados con agua tratada

Comunicación / Participación
•   La comunidad universitaria no percibía el desperdicio de agua
•   Existía una fuerte noción sobre el desinterés de las autoridades en el tema del agua

Según el modelo de aplicación, elaborado por las coordinaciones implicadas (Comunicación y Participación, Balance Hidráulico y Calidad del Agua) con base en los resultados del diagnóstico, CU consideró prioritario definir el objetivo y las metas del programa, reestructurando un modelo de carácter correlativo entre los ejes de acción, con el que pudiesen disminuir el 50 por ciento el suministro de agua potable, mejorar la calidad del agua residual tratada, para cumplir con las normas oficiales mexicanas y lograr la cooperación de los actores involucrados.

Tratamiento de aguas residuales
Los procesos de tratamiento de aguas residuales están diseñados para eliminar la materia orgánica disuelta en el agua residual. De igual manera destruye elementos sólidos suspendidos, nitrógeno, fósforo, metales pesados y xenobióticos.

El Programa de Manejo, Uso y Reuso del agua en CU se opera en una planta a través de un sistema de micromembranas de ultrafiltración.

Ésta es una tecnología que puede operarse sin la adición de productos químicos, además de presentar un consumo relativamente bajo de energía, según un estudio realizado por el Sistema de Información Científica Redalyc.

El informe determina que sus aplicaciones van desde el tratamiento de aguas subterráneas y superficiales hasta las residuales; y que actualmente es la técnica de desinfección hídrica más competitiva.

Ventajas de ultrafiltración con micro membranas
•   Calidad del agua tratada
•   Calidad del permeado estable con independencia de picos de carga
•   Efluentes desinfectados
•   Mínimo requerimiento de espacio
•   Sistemas fácilmente ampliables
•   Sistemas automatizados (mínimo de operación)

Monitoreo PUMAGUA
Desarrollado por el Instituto de Geología de la UNAM, el Programa PUMAGUA opera con la asistencia del Sistema de Información Geográfica (SIG), un mecanismo diseñado para capturar, almacenar, analizar y presentar información concerniente al manejo del agua en el campus.

La información emitida por el SIG permite identificar la distribución espacial de elementos tales como medidores, válvulas, tuberías, pozos y plantas de tratamiento; así como datos asociados al consumo de agua, estado de los equipos y fugas.

El monitoreo se lleva a cabo  en tiempo real, más de cien medidores que transmiten información instantáneaw y siete macro medidores que determinan el caudal de los grandes tubos de distribución (53 kilómetros de redes).

Semáforo de fugas
Éste informa la ubicación donde se generan las fugas de agua, las clasifica según su estado y muestra la cantidad de agua que se pierde al día; el propósito de este semáforo es rendir un informe a la  Dirección General de Obras y Conservación.

Para concluir, Cecilia Lartigue comenta que el Programa PUMAGUA ha logrado disminuir el 23 por ciento la extracción de agua de los pozos, lo equivalente al consumo anual de más de 2 mil  700 familias mexicanas.

Además, indica que el programa se ha extendido paulatinamente a la Facultad de Estudios Superiores de Acatlán, Iztacala, Zaragoza y Aragón, así como el campus Juriquilla.

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