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Aeroalérgenos impactan la salud del 20% de la población

El polen atmosférico se considera un bioindicador de contaminación, por lo que se puede utilizar como modelo experimental para evaluar la calidad del aire.

El polen atmosférico se considera un bioindicador de contaminación, por lo que se puede utilizar como modelo experimental para evaluar la calidad del aire.

Fuente: Red Mexicana de Aerobiología, UNAM.

En ciudades industrializadas, la incidencia y exposición a aeroalérgenos impacta significativamente la salud de más del 20 por ciento de la población. Algunas personas necesitan 15 granos de polen, otras sólo dos, para presentar una reacción alérgica.

Un alérgeno es un antígeno que provoca la producción de IgE por parte del sistema inmune, e induce, tras unirse a esta inmunoglobulina, una reacción alérgica. Los alérgenos más comúnmente asociados a enfermedades alérgicas son los inhalados (aeroalérgenos) que son partículas transportadas por el aire, capaces de producir alergia respiratoria, cutánea o conjuntival.

Importancia alergológica de pólenes

En los últimos años se ha puesto de manifiesto un incremento global de las enfermedades alérgicas. Existen grandes diferencias regionales que llegan a observarse incluso entre ciudades próximas. Los pólenes son considerados como uno de los agentes causales más importantes de las enfermedades, y es considerada como la causa más frecuente de rinoconjuntivitis y responsable de más del 30 por ciento de los casos de asma bronquial.

La importancia clínica, epidemiológica y económica, derivadas de la alta prevalencia de esta patología, han suscitado un continuo interés para el alergólogo para poder ofrecer al paciente polínico un manejo integral de su patología.

La sensibilización hacia un polen determinado en una población puede depender del nivel de exposición, predisposición genética de cada uno de los individuos y características propias de las plantas que cohabitan en cada región.

Alergenicidad del aire

Partículas contaminantes de monóxido de carbono, óxido de nitrógeno, óxido de azufre y diesel, entre otras suspendidas en el aire, se pegan a la exina (cubierta exterior dura) de los granos de polen que, cuando son inhalados, inflaman las mucosas de las vías respiratorias y aumentan su permeabilidad.

Con el incremento de la temperatura y el trastocamiento de las precipitaciones pluviales, se ha alterado el patrón de floración de las plantas (se atrasa o se adelanta), lo que repercute en la biodiversidad, la ecología y la salud humana.

De ahí la importancia de alertar sobre la calidad biológica y la alergenicidad del aire de la ciudad de México, con datos precisos y oportunos. Ésa es una de las tareas de la Red Mexicana de Aerobiología (ReMA), coordinada por María del Carmen Leticia Calderón Ezquerro, investigadora del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM.

La ReMA forma parte de un proyecto conjunto de la Universidad Nacional y el gobierno del Distrito Federal, denominado “Evaluación de la calidad del aire de la Ciudad de México y su efecto en la salud de la población expuesta a biopartículas alergénicas (granos de polen) y su relación con el cambio climático”.

Calendario polínico

Para brindar sus servicios, la ReMA cuenta con datos recabados por casi dos años, que incluyen tipos de granos de polen, su grado de alergenicidad (alta, media o baja) y concentraciones.

“Tenemos registrados unos 50 tipos en el valle de México; de ellos, 20 son los más importantes por sus concentraciones. Por ejemplo, la concentración anual acumulada de granos de polen de fresno (Fraxinus) en Chapultepec fue de 16 mil 248 por metro cúbico de aire; en Ciudad Universitaria, de 30 mil 631, y en Iztapalapa, de mil 296”, informa la investigadora.

Calendario polínico se le designa a una representación gráfica que resume la dinámica anual de los principales tipos polínicos de una localidad, ordenados en función de su periodo de polinización. Esta representación facilita la comprensión polínica de la atmósfera en todo el año, e informa de los pólenes que pueden ser más perjudiciales en cada periodo anual.

Categorías

Se tienen así cuatro grupos con varias categorías. El grupo uno presenta las siguientes categorías:

Nula: menos de un grano de polen por m3 de aire

Baja: entre uno y 15 granos por m³ de aire

Moderada: de 16 a 30 granos por m³

Alta: más de 30 granos por m³

En este último grupo entran tipos polínicos como parietaria, urtica, fabaceae, apiaceae y cannabis, entre otros.

Semáforo de alerta polínica

Con base en pruebas dérmicas que permiten saber a qué tipo de polen responde un individuo, y en la experiencia de expertos aerobiólogos, los científicos universitarios catalogarán cada uno de los tipos polínicos, según alergenicidad y concentraciones en el aire de la ciudad de México, para hacer un semáforo de alerta que podrá ser consultado también en la página de la ReMA.

“Con este semáforo y el reporte de la calidad biológica del aire (buena, aceptable, regular o mala), el personal de salud (alergólogos, neumólogos y médicos de atención primaria), que usualmente debe esperar a hacer sus pruebas dérmicas para saber a qué tipo de polen responde una persona, tendrá información, en tiempo real (semanal) del tipo polínico que predomina en el ambiente, así como de las concentraciones con que se presenta”, refiere la experta.

Con base en lo anterior se podrán recetar medicamentos, aplicar vacunas o minimizar los efectos alergénicos en las personas, o bien, emitir recomendaciones, como usar tapabocas; mantener cerradas las ventanas de casas, oficinas y automóviles, y no salir de paseo en días y horas determinados, entre otras acciones.

Proyecciones a futuro y bioindicador

El monitoreo y detección de granos de polen permitirá hacer también proyecciones a futuro de los efectos del cambio climático en la distribución y concentraciones de los mismos y de sus impactos potenciales en la salud humana.

El polen atmosférico es un bioindicador de contaminación ambiental y se puede utilizar como modelo experimental para evaluar la calidad del aire. En granos de polen capturados en Ciudad Universitaria y Chapultepec, se han encontrado partículas de azufre, aluminio, cloro, bromo, sodio y magnesio, así como algunos gases.

Es probable que algunos granos de polen no sean muy alergénicos; pero si tienen adheridas ciertas partículas contaminantes podrían potenciar su alergenicidad o causar efectos genotóxicos.

Una red única en América Latina

En ningún país de América Latina hay una red similar a la ReMA, que comenzó a funcionar en 2008 con una estación de monitoreo en Ciudad Universitaria y otra en el Museo de Historia Natural, en el Bosque de Chapultepec.

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